Chile ganó a la selección de Jamaica 1-0, en la cálida noche de Kingston.
Lo positivo: siempre vencer es bueno y de visita mejor. El local es un equipo que complica con sus futbolistas que parecen corredores de 100 metros planos, sus espectaculares tiros de distancia y su afamado entrenador, Bora Milutinovic. Además, al triunfar, no tenemos necesidad de echar la culpa de nada al clima tropical, los viajes, el público (que se portó muy bien) ni el arbitraje del nicaragüense Guerrero que lo hizo satisfactoriamente.
Otro hecho positivo: nuestro arquero de alternativa, el Nico Peric, pese a no ser constantemente exigido, cuando lo fue estuvo impecable y seguro.
También es remarcable que Juan Gonzalo Lorca, suplente en Colo Colo y que al entrar en los últimos minutos por su club en Copa Libertadores ante River en Buenos Aires se perdiera un gol cantado, esta vez haya aprovechado su oportunidad, al estar lesionados varios delanteros y haber convertido el único tanto del encuentro.
Dicen que nunca hay que desperdiciar las segundas ocasiones. Lorca, fiel a la frase, solucionó el problema de encontrarse con la pelota a pocos metros del pórtico rival y sin marca, lanzándola por uno de los pequeños espacios dejados por dos jamaiquinos que custodiaban el arco, tras la salida de su golero que estaba en el suelo.
¿Qué más? un mayor caudal de entrega de nuestros futbolistas con respecto a la derrota del pasado sábado en Costa Rica.
Pero... las toneladas de dudas nacen de los ensayos que hace nuestro entrenador en los que fueron aparentemente los últimos aprontes para Copa América, en que los rivales serán el insigne Brasil, el poderoso México y el crecido Ecuador.
Por mucho que no pudieran estar Suazo, Navia, Alexis, Moya y algún otro, ya deberíamos haber definido claramente a estas alturas si vamos a jugar atrás con línea de 4 o de 3, si el titular como defensa va a ser Fierro u Ormeño, en fin.
Tal vez se haya justificado poner en el mediocampo al melipillano Cabión quién podría ser alternativa, porque no había jugado con la roja ningún partido completo.
Pero...¿qué más nos dejó la excursión al Caribe?
Nos dejó que esperábamos más de Mati Fernández y que el Mago Valdivia se sigue pasando de revoluciones.
Claro, el jugador de Villarreal tuvo chispazos magistrales de su talento... pero solo eso, chispazos.
Y el de Palmeiras, en lugar de hacer de su aporte generalmente talentoso un plus para el equipo, no puede dejar en el camarín sus afanes de figurita y reclama... reclama... reclama... alega por las infracciones que efectivamente le hacen y no se sancionan porque ya no le creen y también por aquellas que no son.
Antes del gol de Lorca, Valdivia encaró al arquero y en lugar de eludirlo que era lo único que le faltaba para convertir, se lanzó espectacularmente a la piscina para hacer creer que fue penal. El juez no le compró la maniobra... ni yo tampoco.
En la Copa América, con árbitros de primer nivel, no se la van a perdonar. Si llegara a simular penales y a seguir reclamando por lo humano y lo divino, lo van a expulsar. Quedaremos con 10, nos quejaremos, pero será tarde.
Valdivia puede ser alto valor en la Copa como lo es en Palmeiras de Sao Paulo, pero depende de él.
Alarmante resultó también la falta de llegada. El gol, un poste de Matías, una entrada de Villanueva al final tapada por el portero jamaiquino y... ¿qué más?
Poco, muy poco para 90 minutos. Pero, claro, se dirá que no estaban Suazo... ni Navia... ni Alexis...ni Moya.