Tengo fundadas sospechas en el sentido que la determinación de la FIFA que prohibe jugar a más de 2.500 metros de altura partidos de fútbol internacional, se gestó en Argentina y Brasil.
Por cierto los europeos no se inquietan por algo que no les toca, porque jamás ellos deben actuar en Quito, La Paz o Bogotá.
En cambio, argentinos, brasileños y uruguayos suelen molestarse enormemente con la influencia de la altitud en partidos de las copas Libertadores, Sudamericana o eliminatorias para el Mundial, y por lo general los resultados en esas latitudes hoy proscritas, no les eran benignos.
Por tanto, supongo que en gran medida la eminencia gris de esta determinación debe ser el presidente del fútbol argentino y poderoso dirigente del organismo mundial, Julio Grondona. La potente CBD en el gigantesco país del samba, tampoco debe ser inocente en la materia.
Se aducen razones médicas, pero como bien señalan en Bolivia, son miles los que juegan al fútbol en La Paz y no se ha muerto nadie. Son muchos los jugadores extranjeros que han jugado, juegan y jugarán en Quito, Bogotá y La Paz sin problemas. Visto fríamente, el asunto parece un despojo.
Por lo demás, nada garantiza el éxito final basado en la altura, porque si bien Ecuador ha ido a los dos últimos mundiales, a Bolivia no le ha servido ser local en su capital política.
Perú pensaba hacer de dueño de casa algunas veces en las próximas eliminatoruias mundialistas en El Cusco, pero tampoco se podrá, por superar esa ciudad también los 2.500 metros de altura.
Se dice que en reunión ampliada de la Federación Internacional de Fútbol Asociado a mediados de junio, podría revertirse esta situación. El deportivismo lo exige, porque de lo contrario no juguemos más tampoco en los países nórdicos, porque hace mucho frío.
CLAUSURA DE ESTADIOS
Colo Colo pretende que su Estadio Monumental cumpla la fecha de suspensión en el campeonato chileno por los graves incidentes acaecidos con ocasión de su partido ante Wanderers de Valparaíso hace unas semanas... EN LA PRÓXIMA TEMPORADA. (¡¡¡)
La razón que se aduce, es que si se hiciera efectivo el castigo ya, sería cuando los albos hagan de local ante Palestino, ocasión en que de ganar podrían dar la vuelta olímpica de campeón del torneo de apertura.
El argumento debería ser desechado. Los incidentes en la ocasión fueron muy graves y principalmente se originaron por la desidia de la dirigencia de Colo Colo al poner en venta muchas menos localidades que las que se necesitaban. Al final, entró público a la fuerza sin pagar, mientras que espectadores que habían adquirido su entrada quedaron fuera del estadio. Hubo hechos violentos, que dejaron varios heridos.
Pero también debe ser castigada con la misma energía, la acción de un fanático, quién lanzó en el estadio de Universidad Católica un proyectil alcanzando al médico de O'Higgins de Rancagua, mientras atendía al arquero de los rancaguinos. El profesional quedó herido en su cabeza, bañado en sangre.
Sin embargo esa acción igualmente repudiable y criminal, no fue tratada por el Tribunal de Penalidades y ni la UC ni su estadio fueron siquiera objeto de algún "téngase presente".
Una vez más en nuestro fútbol, hay doble standard.
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