Juan Manuel Olivera, valor uruguayo de la U, a punto de pasar al fútbol árabeComparto la indignación de los vecinos del Estadio Nacional de Santiago.
Se acaba de reinaugurar el principal escenario deportivo del país, tras costosas refacciones.
Fue con ocasión del partido de vuelta por semifinales de la Copa Libertadores de América, el más importante certamen de clubes del continente, entre Universidad de Chile y Las Chivas de Guadalajara, con triunfo azteca por 2-0. Como en tierra mexicana habían empatado en uno, el elenco nacional quedó eliminado.
Sin embargo lo que debió haber sido una fiesta, se vio empañado desde temprano por las hordas de inadaptados que, como generalmente sucede, rayaron los muros y casas de los infortunados vecinos, dañaron autos, estropearon jardines y quebraron vidrios.
Por eso no extraña que en un diario de esta mañana, una de las vecinas del estadio se alegre de la eliminación del equipo nacional, porque de este modo disminuyen las opciones de sus fanáticos de causar daños a la propiedad pública y privada.
Pero esos daños a la vecindad no fueron lo único.
Carabineros (la policía uniformada en Chile) detuvo a 323 personas por robo con intimidación, porte de drogas o arma blanca, desordenes o ebriedad.
Lo peor es que nuestra nueva y recuperada "joyita" quedó con 89 flamantes butacas destruidas y con destrozos en varios baños.
Para colmo, una de las integrantes de "la barra" de la U, tuvo la desfachatez de justificar la acción desquiciada, diciendo en televisión que debían haber dejado las graderías como estaban y que para qué habían colocado "esas butacas", sobre las cuales "no se puede saltar".¡¡¡¡¡¡¡¡¡
La incivilizada compatriota no comprende y sus "amigos" tampoco, que si no pueden controlar su irrefrenable costumbre de saltar, lo deben hacer sobre el cemento en que ponen sus pies y no sobre los asientos.
Los hechos expuestos fueron sucediendo antes y durante el partido, de modo que ni siquiera los vándalos pueden culpar al resultado del partido por su inconducta.
También hubo destrozos en la pista de rekortán, debido al lanzamiento de bengalas, que provocaron quemaduras en ese sitio destinado a pruebas de atletismo.
No es primera vez que desde esta tribuna clamo contra el accionar de esas hordas salvajes enquistadas en el fútbol, pero será una vez más una voz que caerá en el vacío, mientras los propios dirigentes de nuestros clubes no tengan la voluntad de pronunciarse abierta y decididamente en contra de quienes buscan protagonismo con actos violentos y estúpidos...en nombre del fútbol.

