En Chile, si nuestra selección de fútbol gana unos cuantos partidos creemos que vamos a ser campeones mundiales. Si perdemos, de inmediato somos los peores.
Claramente no es para suponer ni lo uno ni lo otro, pero como tras clasificar a Sudáfrica centenares de miles de compatriotas estaban mucho más cerca de lo primero que de lo segundo, fue bueno el remezón que en un amistoso nos acaba de dar México en el Estadio Azteca.
Nos ganaron solamente uno a cero, pudiendo habernos hecho 4 goles en el primer tiempo.
En el segundo mejoramos y bajó el equipo local, pero en líneas generales Chile estuvo mal, por mucho que todavía nos falten varios titulares.
Lo peor corrió por cuenta de un incorregible: Manuel Iturra, quién constantemente jugando por su club, Universidad de Chile se las arregla para que lo expulsen, hoy entró en pleno segundo tiempo a la cancha y a los pocos segundos, tras lanzarse violentamente contra un adversario, fue enviado por el árbitro estadounidense sin más trámite y justificadamente a las duchas.
Nuestro DT Marcelo Bielsa tiene carta blanca para determinar obviamente los 23 "finalistas" que iran al Mundial, pero se me ocurre que la inconciencia habitual del denominado "Colocho" debiera significar su marginación del equipo nacional, contra el riesgo de que a la primera de cambio nos quedemos con 10 jugadores en pleno certamen planetario.
En esta materia, de no saber contar hasta 10 antes de perder los estribos, también "cooperan" nuestros seleccionados Isla y Orellana, vueltos a ser expulsados este fin de semana en Italia y en España, jugando para Udinese y Xerez .
Simultáneamente se definía el torneo español de Liga con la victoria de Barcelona y el no cumplimiento por parte de nuestro compatriota Manuel Pellegrini, entrenador de Real Madrid, quién en la víspera aseguró contra toda prudencia: "En Málaga vamos a ganar, con lo que obligaremos a Barcelona a hacer lo mismo".
En definitiva el barza triunfó por goleada, mientras que el Madrid apenas empató.
En este torneo en que participan equipos de primera, segunda y tercera división, más entidades invitadas como este año San Pedro de Atacama, hasta la temporada pasada se jugaba un solo partido eliminatorio en cancha del más débil, lo que significaba una fiesta local cuando, pongamos por caso, Colo Colo visitaba la Isla de Pascua.
Este año modificaron el reglamento, obligando a partidos de ida y vuelta, pero renovando una aberración que ya causaba estupor hace años. No vale la diferencia de goles. De modo que si un equipo gana 6-0 y en la revancha pierde 1-0, igualmente se define mediante penales.
Se trata de un retroceso gigantesco que va contra el sentido común y la auténtica superioridad en la cancha.
Después de este disparate, nuestros dirigentes a la próxima serán capaces de suprimir los corners o los tiros libres.


