Se confirmó lo que debe ser el mayor acontecimiento del fútbol chileno en las recientes décadas.
El rosarino Marcelo Bielsa, se hará cargo de nuestra selección nacional, que tiene como objetivo central llegar al Mundial de Sudáfrica 2010.
Por paradoja, el primer partido en las clasificatorias sudamericanas en octubre, será precisamente en Buenos Aires ante la Argentina de Alfio Basile.
Al fútbol chileno le hacía falta un golpe de timón y nada más apropiado para realizarlo que un técnico estudioso, particularmente serio en el mejor sentido de la palabra y que impone disciplina por presencia, algo que a la luz de lo acontecido hace poco en Copa América y el año pasado durante una gira por Europa, le hace falta como concepto básico a muchos de nuestros futbolistas.
Hay voces que ya claman que Bielsa y su equipo técnico "son muy caros", pero ante ello el presidente del fútbol chileno ha replicado, con razón, que no se trata de un gasto sino de una inversión.
Es así, porque claramente la sola esperanza de una buena actuación de la roja adulta, generará un entusiasmo general, que aumentará en la medida que seamos protagonistas en la cancha y con Bielsa así debiera ser. Esto se traduce en auspiciadores y la opción cierta de estadio lleno cada vez que se juegue. Aparte del hecho que si Chile llega al Mundial, Bielsa se habrá pagado solo.
En las cartas al director de los diarios, en que se dicen muchas verdades pero igualmente muchas inexactitudes, un lector fustigaba la posible contratación, señalando que porqué con esa plata no se apoyaba a los deportistas que tuvieron destacada actuación en los recientes Juegos Panamericanos de Río de Janeiro. Como si algo tuviera que ver el dinero de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional con el del resto de las federaciones o los aportes del Estado en la materia.
Bielsa, por lo que hizo por años a cargo de la selección argentina y en clubes de su país, Méjico y España, privilegia el fútbol- espectáculo, ofensivo por excelencia, pero de entrega al máximo, sin remolones, en que cada jugador conoce su papel cuando tenga la pelota y cuando no la tenga, en que deberá moverse más aún que cuando la posea.
El fúbol chileno tiene materia prima, pero hay que amasarla. Con Marcelo Bielsa, deberíamos iniciar el buen camino.
El rosarino Marcelo Bielsa, se hará cargo de nuestra selección nacional, que tiene como objetivo central llegar al Mundial de Sudáfrica 2010.
Por paradoja, el primer partido en las clasificatorias sudamericanas en octubre, será precisamente en Buenos Aires ante la Argentina de Alfio Basile.
Al fútbol chileno le hacía falta un golpe de timón y nada más apropiado para realizarlo que un técnico estudioso, particularmente serio en el mejor sentido de la palabra y que impone disciplina por presencia, algo que a la luz de lo acontecido hace poco en Copa América y el año pasado durante una gira por Europa, le hace falta como concepto básico a muchos de nuestros futbolistas.
Hay voces que ya claman que Bielsa y su equipo técnico "son muy caros", pero ante ello el presidente del fútbol chileno ha replicado, con razón, que no se trata de un gasto sino de una inversión.
Es así, porque claramente la sola esperanza de una buena actuación de la roja adulta, generará un entusiasmo general, que aumentará en la medida que seamos protagonistas en la cancha y con Bielsa así debiera ser. Esto se traduce en auspiciadores y la opción cierta de estadio lleno cada vez que se juegue. Aparte del hecho que si Chile llega al Mundial, Bielsa se habrá pagado solo.
En las cartas al director de los diarios, en que se dicen muchas verdades pero igualmente muchas inexactitudes, un lector fustigaba la posible contratación, señalando que porqué con esa plata no se apoyaba a los deportistas que tuvieron destacada actuación en los recientes Juegos Panamericanos de Río de Janeiro. Como si algo tuviera que ver el dinero de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional con el del resto de las federaciones o los aportes del Estado en la materia.
Bielsa, por lo que hizo por años a cargo de la selección argentina y en clubes de su país, Méjico y España, privilegia el fútbol- espectáculo, ofensivo por excelencia, pero de entrega al máximo, sin remolones, en que cada jugador conoce su papel cuando tenga la pelota y cuando no la tenga, en que deberá moverse más aún que cuando la posea.
El fúbol chileno tiene materia prima, pero hay que amasarla. Con Marcelo Bielsa, deberíamos iniciar el buen camino.
