Una amiga que trabaja en el tema, me contó de las escenas que se captan en los ascensores cuando la gente cree que no hay más personas que puedan observarlas.
Se trata de alguna cámara o camarita lo suficiente oculta para que nos imaginemos que entre piso y piso nadie nos está mirando.
Efectivamente nosotros no vemos a nadie, pero en la central de alguno de esos organismos que se preocupan de la seguridad en los edificios, algún monitor nos delata en nuestra supuesta soledad.
Es así como día a día el trayecto del ascensor muestra escenas que jamás crearíamos si nos estuvieran acompañando otros pasajeros:
Posiciones frente al espejo con pose y sonrisa incluida, vaciamiento de nariz sin escrúpulos, arreglo de la posición del pantalón con cierre eclair inclusive, son solamente algunas porque hay otras de menos "elegancia" todavía, en una lista interminable de actitudes.
La "moraleja" cae por si sola. La próxima vez que suba o baje en ascensor, no parta de la base posiblemente equivocada de que nadie podría estar mirándolo.










