Los árbitros de cualquier deporte denotan imparcialidad, cuando se equivocan en contra de los dos equipos que están dirigiendo.
Esto pasó en un partido anterior de Rubén Selman, entre Colo Colo y Católica.
Aquella vez hasta el Presidente de la UC denostó al juez, pero en su ofuscación no consideró que les había sancionado un penal a favor, que Católica erró. De haber habido mala intención en perjuicio de los cruzados, ciertamente ese penal no se sanciona.
Pero el pasado sábado el mismo Selman se equivocó gravemente en perjuicio de UNO SOLO de los equipos.
Anuló dos goles legítimos a O'Higgins, por mucho que el juez diga que hizo sonar el silbato antes que la pelota traspusiera la línea de sentencia en una de esos conquistas, y expulsó precipitadamente a un jugador de los rancagüinos, en una acción anterior.
En suma, tal como dijo el DT de los celestes Jorge Garcés, O'Higgins marcó seis goles... pero solamente le validaron cuatro.
Lo grave es que era un partido definitorio ante Audax Italiano. Si ganaba por tres goles de diferencia forzaba a penales y si vencía por cuatro, clasificaba directamente.
El resultado final fue favorable a los rancagüinos por 4 a 2, pero no les sirvió, porque Audax había ganado en la ida 4 por 1.
De modo que con uno de los goles legítimos anulados por Selman, O'Higgins hubiera forzado los penales y si hubiera validado los dos, los de Garcés hubieran clasificado directamente a la final del campeonato de clausura.
Entonces, está claro que Selman se equivocó esta vez solo para un lado, en un cotejo decisivo.
No pienso en dobles intenciones, sino que solo se trató de una mala tarde.
Pero lo sorprendente y que me ha instado a escribir este post es que hoy, cinco días después de sus graves equivocaciones que eliminaron a O'Higgins, el juez insiste en que su cometido fue bueno, que NO erró y que la prensa ha sido muy dura con él.
Debemos entonces pensar que miles y miles de personas que vimos el partido sin pasiones ofuscantes, seguramente sin darnos cuenta fuimos hipnotizados por algún ser invisible, y que todo lo que presenciamos, en mi caso desde la televisión, sucedió distinto.
Bien intencionado el juez o lo que sea, la verdad es que en lo personal yo no veía un arbitraje tan absolutamente desequilibrado en contra de un equipo, como cuando el colega de Selman, Patricio Polic, eliminó por su cuenta a Osorno de la Copa Sudamericana de hace algunas temporadas, ante Universidad Católica.