Cuando tras el
malhadado episodio conocido como el bautizazo, 5 futbolistas de nuestra
selección nacional de fútbol quedaron suspendidos, la condena fue general en
Chile.
A tres días de viajar
para jugar contra Uruguay por eliminatorias mundialistas, el comportamiento
irresponsable de estos “deportistas” fue repudiado por millones de chilenos,
que son sus hinchas.
Para colmo, cuatro de
los afectados con su expulsión del lugar de concentración del equipo, dieron al
día siguiente una conferencia de prensa, en que lejos de excusarse ante la
afición, trataron de justificar su falta, culpando al DT Claudio Borghi de poco
flexible, entre otras andanadas verbales en su perjuicio.
Quién era la voz de
los 4, Jorge Valdivia, había sido partícipe en un anterior escándalo conocido
como “el puertordazo”, y del otro llamado “el tavelazo”.
No vale la pena
explicar a mis lectores del extranjero, las menudencias de cada uno de los
desajustes disciplinarios en que se repetían varios de los nombres de los 5
protagonistas. Lo que sí cabe considerar es que uno solo de ellos, Arturo
Vidal, se desmarcó rápidamente de sus compañeros en desgracia y no asistió a la
rueda de prensa que empeoró el panorama para los infractores. Por el contrario,
viajó sin hacer ninguna declaración a enrolarse nuevamente en su club
italiano, la tan famosa Juventus donde sigue siendo figura, e incluso ayer
domingo marcó dos goles sin ser delantero.
Mientras más adelante
Vidal reiteró mediante un video y una declaración pública sus disculpas a
Borghi, que ya le habían sido dadas telefónicamente, en que reconocía su error
y en que esperaba volver a tener una oportunidad en la selección, los otros 4
mantenían una postura prepotente, que fue atenuada luego en forma paulatina por
Carlos Carmona y Gonzalo Jara, pero no al extremo de dar disculpas al
entrenador y al resto del plantel. Menos a los hinchas.
Al cabo de los meses y
luego de haber cumplido 5 fechas de las 10 de suspensión que les fueron
impuestas por el propio ente chileno del fútbol, Jean Beausejour junto a Jara y
Carmona decidieron apelar tras cumplir la mitad de la pena.
Jorge Valdivia hizo lo
mismo, pero aparentemente tras mucho pensarlo, porque dio la orden pertinente a
su abogado, recién a horas de la reunión plenaria del fútbol nacional para
tratar los casos.
Incluso se había
anticipado que solamente se verían por ahora las apelaciones de Vidal y Jara, pues
las otras habrían llegado fuera de plazo.
Sin embargo en una
reacción lógica y plausible que no admite dos lecturas, el directorio de la
Asociación Nacional de Fútbol Profesional, en voz de su presidente Sergio
Jadue, informó que se había resuelto por 50 votos contra cero rechazar las
apelaciones de Carmona, Jara, Beausejour y Valdivia quienes deberán cumplir las
otras 5 fechas de castigo, mientras que por 42 votos contra 8 se aceptó
levantar la suspensión a Arturo Vidal.
Desde el punto de
vista de las necesidades futbolísticas
chilenas con miras a los partidos en Junio ante Bolivia y Venezuela, en
ambos casos como visitante, parecen sensibles las bajas de Carmona y Beausejour
quienes siguen actuando en muy buen nivel en Italia e Inglaterra
respectivamente. En menos grado la de Jara quién ha tenido muchos altibajos en
el balompié inglés y en ninguna medida la de Valdivia, el más destacado de los
4, pero que hace tiempo ha dejado de ser gravitante en Palmeiras de Brasil,
aparte de sufrir de constantes lesiones.
Estuvo bien que en
líneas generales se haya resuelto no aceptar la solicitud de indulto de
deportistas incapaces de reconocer desde un comienzo, que habían faltado a sus
dirigentes y a millones de chilenos.
Por ahora Valdivia,
Carmona, Beausejour y Jara tendrán que seguir haciendo méritos en sus
respectivos clubes de Brasil, Italia e Inglaterra, a la espera que tras otros 5
partidos de la selección, Borghi pudiera llamarlos.