lunes, marzo 26, 2007

Robos impunes en calle Roberto Espinoza

No. No me estoy refiriendo a algún partido de fútbol y un arbitraje saquero, sino a un hecho mucho más grave. Se trata de robos reiterados, diarios, que quedan impunes y que afectan a los funcionarios profesionales y administrativos del Servicio Dental Especialidades del Hospital San Borja Arriarán.

Ellos se desempeñan en los altos del Consultorio Uno de la Municipalidad de Santiago, situado en la calle Copiapó, entre Nataniel y Roberto Espinoza y estacionan sus vehículos justamente en esta última, Roberto Espinoza entre Copiapó y 10 de Julio.

Todos los días... pero TODOS LOS DÍAS, los autos del personal estacionados en los alrededores son saqueados por delincuentes, que al decir de los propios carabineros de la zona si llegan a ser detenidos, a los dos días salen en libertad y siguen actuando, como si fuera una burla a la ciudadanía, en el mismo lugar y en horas de oficina, pese a lo cual ningún seudo cuidador de vehículos ni nadie, ve nada.

Se dirá que "bueno, ellos tienen auto, mientras el resto de los ciudadanos debe lidiar con el Transantiago".

Claro. Los funcionarios tienen auto, algunos muy antiguos y muy modestos, por cuyo uso pagan patente y todo tipo de impuestos.

De no tener auto o de dejarlo a algunas cuadras, incluso en algún establecimiento pagado, el personal mencionado corre el riesgo ya no solo de que le desvalijen el auto sino en el camino su propio pellejo, por la inseguridad en la vasta zona circundante.

La acción de los delincuentes abarca desde la sustracción de los espejos laterales exteriores, pasando por el computador del motor, los focos, las radios y cuanto artefacto les sea útil, hasta el robo del vehículo completo.

Varios integrantes del personal del establecimiento piensan incluso en renunciar al servicio, porque si les roban el auto, demorarían años y años en tener la capacidad económica como para comprarse otro.

Lo peor de este cuento es la indefensión. Está claro donde actúan los malhechores, la policía sabe quienes son, pero no da abasto para controlarlos, y si los detiene la justicia admite su liberación a las pocas horas para que sigan haciendo lo mismo, en el mismo lugar y muertos de la risa.

Obviamente este caso no solo afecta a los trabajadores del Servicio Dental Especialidades del Hospital San Borja Arriarán, sino a muchos más, pero expongo el caso, conocido de labios de dentistas y funcionarios de esa repartición, desesperados ante una realidad diaria y aparentemente irreversible.

Lo peor es que a pocas cuadras los mismos elementos que son sustraídos, aparecen ofrecidos a la venta en calle 10 de Julio y alrededores. Pero nada impide la mantención de esta cadena funesta, de este circuito del terror.

4 comentarios:

Gata con SuerT dijo...

aer, pa que vamos a andar con cosas, nada nuevo bajo el sol con ese asunto, lo malo es que de tanto repetirse, hemos perdido la capacidad de asombro, y consecuentemente, casi se toman esas cosas como el pan de cada dia, si alguien ve algo calla por que para que darselas de heroes si quienes deben preocuparse del orden y la justicia andan en otros menesteres (dia del combatiente, traficantes, partidos de alto riesgo, divorcios express, organizar bandas delictivas, etc)

Lastima, pero yo veo la cosa cada vez mas negra

Daniel dijo...

Una muestra más de lo mal que está la justicia chilena. Mientras los magistrados de la Corte Suprema coartan la libertad de prensa, se suben los sueldos y se encuentran viendo que auto se van a comprar, la gente común y corriente tiene que tragarse la pesima justicia que se entrega. Saludos

Silvia dijo...

Es increible Esteban que las ciudades latinoamericanas tengan las mismas injustas coincidencias,lo que mas molesta es la impunidad de los hechos y la creencia de que si no poseo carro eso no es conmigo!
En Caracas esas situaciones se dan mas o menos por el mismo orden...tenemos mas muertos por dia que en cualquier guerra del medio oriente, asi lo leemos en los periodicos, sigo indignandome porque me cuesta resignarme a tanta indiferencia!

Saludos

Silvia

esteban lob dijo...

GATA:

Estoy de acuerdo contigo. No es algo nuevo y hemos perdido la capacidad de asombro.

DANIEL:

Parece que los encargados de impartir justicia, tienen demasiadas preocupaciones personales que tu bien enumeras, como para preocuparse porque a un modesto trabajador le desvalijen su auto. Habría que agregar que los parlamentarios tampoco parecen tener apuro por legislar poniéndose en el pellejo de la gente.

SILVIA:

Gracias por la visita. Lamento que lo expuesto sea una realidad que vaya más allá de las fronteras de nuestros países.