lunes, noviembre 12, 2018

Fútbol chileno, comulgar con "rueda" de carreta.


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En mi país al menos, es muy usado aquello de "no comulgar con ruedas de carreta" en referencia a una situación absurda o imposible. En el caso del actual Director Técnico de la Selección  Chilena de Fútbol, Reinaldo Rueda, calza plenamente  ese decir.

Cuando él asumió como nuevo DT de los nuestros hubo beneplácito general. El calificado entrenador colombiano se ha desempeñado  eficientemente en clubes de prestigio y en elencos representativos de diversos países, incluyendo el propio. Ha sido campeón de la Copa Libertadores y subcampeón de la Copa Sudamericana. Su actuación al frente del equipo nacional de Honduras le valió en su momento la nacionalización por gracia, una distinción poco común.

Al hacerse cargo de nuestro " equipo de todos" hubo casi unanimidad para considerar la elección como correcta y prometedora. Rueda desde muy temprano en su nuevo cargo las cantó claritas. Si queríamos mirar hacia la Copa América de 2019 y el Mundial de 2022 había que ir renovando el plantel. Paredes, ahora de 38 años; Valdivia, algo menor y otros, deberían ir dando paso a un importante recambio. En consecuencia, por ese motivo además de lesiones importantes, el adiestrador caribeño ha incorporado a una serie de futbolistas más jóvenes quienes en los partidos internacionales ya disputados bajo su mando, han tenido de dulce y agraz, algo propio en este tipo de procesos largos.

Sin embargo con el paso del tiempo (poco tiempo) don Reinaldo ha caído en contradicciones inexplicables, las cuales en las ruedas de prensa no se siente en la obligación de aclarar. Es así como debido a partidos amistosos en la llamada  fecha Fifa  de los próximos días ante Costa Rica y Honduras, sin ninguna razón valedera y contradiciendo sus propias premisas, llamó al mismísimo Esteban Paredes.

Lo más sorprendente es que lo convocó en un pésimo momento en que jugando por su club, Colo Colo, el artillero no se ha reencontrado con su especialidad, el gol, desde hace mucho, aparte de estar constantemente acosado por lesiones y, lo que no es menor, no ha podido lidiar con su vieja costumbre de insultar groseramente a los árbitros, lo que le significa una actual suspensión después de ser expulsado en un reciente partido de su institución. 

No es válido tampoco entonces el argumento de Rueda en el sentido que llamaría a "los veteranos" (el término es nuestro), cuando las circunstancia lo ameriten. Se interpretó como necesidades puntuales o gran momento de los jugadores.

Igualmente  en este marco de "renovación" no era pensable que Rueda hiciera lo siguiente:
Convoca cada vez a Junior Fernandes, quién por muy hijo de brasileño que sea, juega cada vez peor; acaba de llamar a dos futbolistas quienes han sido solo suplentes en su club Universidad Católica y que recién han vuelto a ser citados en la UC, sin que sus actuaciones allí denoten que hubiera una razón de peso para ello; es habitual que convoque también a Ángelo Sagal, quién pese a su aceptable nivel en el fútbol mexicano, en la selección chilena no ha convencido; llamó a Yerko Urra, portero de Huachipato, justo después que el jugador tuviera una falla de espanto actuando por su club, que le costó un gol determinante.  Suma y sigue. 

Claro, está en su derecho. El verá por qué lo hace. Siempre la convocatoria a selecciones nacionales despierta controversias y  no tiene obligación de reseñar a los periodistas el motivo de por qué "este sí y este no" aunque sería  ideal que la afición pudiera informarse sobre el particular también.

Pero donde nadie entiende nada es en el caso de "los mayores", siendo la situación de Esteban Paredes la más asombrosa de todas.

jueves, noviembre 01, 2018

Nos dejó el flaco Nitsche



Francisco Nitsche de portada en revista Estadio, publicación tradicional y desaparecida hace décadas.

A los 87 años de edad se fue Francisco Nitsche, que en su vida deportiva defendió solamente a dos de los tres clubes de colonia en su Chile natal (el otro es Palestino). No jugó por nadie más, salvo la Selección Nacional.
En nuestros tiempos es difícil encontrar tanto apego. 

Fue arquero  de Unión Española entre 1952 y 1965 y de Audax Italiano durante los años 1966 y 1968. Conocido como el flaco en el mundo del fútbol y como El Quijote entre sus amigos, Nitsche, hijo de alemán y española, tuvo una característica poco común en los porteros del más popular deporte: atajaba con extraordinaria sencillez, no volaba de palo a palo, ni hacía acrobacias para colgarse de la pelota, pero siempre como por arte de magia estaba para conjurar el peligro de gol.  Entre el 57 y el 65 del pasado siglo también actuó defendiendo a Chile en confrontaciones de selecciones nacionales y pese a la gran cantidad de porteros de categoría en esos tiempos, el flaco fue titular de nuestro pórtico seis veces.

Contemporáneo del flaco de quién tuve el gusto de relatar muchos de sus partidos, recuerdo en esta hora en que lloramos su partida varias vivencias.  En la década de los 60 me correspondía participar en un show que mi emisora de entonces, Radio Balmaceda, realizaba cada domingo por la mañana en diferentes  cines de la capital. Se desbordaban de auditores ansiosos de ver a sus artistas ídolos,  como Jorge Pedreros o Luis Dimas. Había concursos presentados por una eminencia de la radiodifusión de entonces y director de la estación, Renato Deformes, mientras que yo anunciaba a un futbolista estrella cuyo nombre debía ser adivinado por 5 concursantes sobre la base de pistas que les iba dando. El ganador recibía de premio un refrigerador.

Cuando llevé como figura a Francisco Nitsche y en el momento de develarse su nombre esa vez en el Cine-Teatro Egaña de la plaza del mismo nombre en la comuna de Ñuñoa, la ovación fue impresionante, porque  el Quijote con su calidad como deportista, amén de su bonhomía se ganaba el cariño y la admiración de hinchas de todos los clubes y en contraste y por lógica no había animadversión en su contra, aunque no jugara por las instituciones más populares del país.

Después de haber sido por tres años arquero de Audax Italiano, se le ofreció luego de su último partido una despedida en la misma cancha de Santa Laura donde él había terminado de jugar el partido final de su carrera en 1968, pero surgió un problema. El locutor del estadio había tenido que irse por indisposición física, de modo que súbitamente me pidieron ( yo estaba en la cabina radial al lado) que diera voz al homenaje al flaco Nitsche, lo que tuve el agrado de hacer.

Semanas antes me había correspondido viajar en el mismo bus de Audax Italiano con motivo de la transmisión de un partido de los tanos en Temuco, donde compartí asiento con Francisco, durante los largos 680 kilómetros que separan Santiago de la llamada Capital de la Frontera, en medio de amenas conversaciones de fútbol, de radio y de la vida misma los que en esta hora de su adiós regresan a mi memoria y se agigantan en el recuerdo.

La última vez que lo vi fue hace unos años en que necesitado de un repuesto  para mi auto, entré a un local especializado en plena Alameda Bernardo O'Higgins, a cargo del cual como cuando le confiaban el arco de la Unión o del Audax estaba el mismísimo flaco Nitsche.

Ahora ya debe estar encomendado de algo importante allá... ¿arriba?