miércoles, abril 08, 2015

¿Por qué se castiga solo por racismo?

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Emilio Rentería, de San Marcos de Arica  

Saludablemente el fútbol mundial reacciona desde no hace mucho contra la lacra del racismo. Chile no es la excepción. A fines del pasado campeonato de clausura, se condenó a un club, algunos de cuyos hinchas habían dado rienda suelta a sus bajas pasiones, hostilizando a un futbolísta venezolano por "el delito" de ser negro. Días después el afectado, Emilio Rentería, fue invitado al Palacio Presidencial de La Moneda para recibir disculpas a nombre del pueblo de Chile, por parte de importantes autoridades gubernamentales. 

En este punto cabe una consideración:
Los insultos y maltratos de origen racista, por cierto son absolutamente condenables e inaceptables. Pero ¿acaso no lo son igualmente los dirigidos a otros deportistas y, sobre todo, a árbitros quienes semana a semana son vilipendiados y agredidos, al menos verbalmente de la peor manera?
Los ...... .. tu madre,  los hijos de (una determinada señora) y otras lindezas,  algunas todavía más ofensivas, son pan de cada día, o en este caso, al menos de cada fin de semana. 

Es como que muchos se desquitaran de lo mal que lo podrían haber pasado en días recientes en la oficina o en la casa y los depositarios de su ira gratuitamente son personas que de tenerlas cara a cara en la calle, muy dificilmente  recibirían el mismo trato. El sentirse protegidos por una multitud generalmente de acuerdo con el agresor, hace que aquellos energúmenos se potencien en su accionar.

Entonces, se cae en la discriminación. Esto es que a los racistas-con toda razón- se les descalifica y a sus clubes se les sanciona. Pero ¿por qué una referencia injuriosa a la madre del ofendido no resulta igualmente condenable, aunque su motivación no sea racial? 

Claro que ahí el asunto cambia, puesto que habría que aplicar sanciones a miles de personas, algo bastante más difícil de hacer que identificar a un tipo que lanza un plátano a la cancha, o a unos cuantos que cantan estribillos contra un jugador negro. 

26 comentarios:

Ricardo Tribin dijo...

Tratas un tema bien agudo, mi querido amigo Esteban, en épocas en las que parece ser que la discriminación ruge con furia.

Fuerte abrazo.

esteban lob dijo...

Saludos amigo Ricardo.Ruge con furia...y además pega zarpazos.

Esteban dL dijo...

Acá en Argentina pasa algo grave: se para un partido cuando se dice "bolita la ****" o "peruca ..." o "negros de ..."
pero cuando de manera alegre y pelotuda los porteños, culobeses o santafesinos nos dicen comegatos es "parte del folklore" y no es agresivo, sino que es algo que lo toman como verdad (cuando DE NINGUNA MANERA ES CIERTO). La discriminación a veces parece ser positiva contra algunas personas y negativa contra otras... pero bue, estamos en una sociedad de mierda donde se castiga a los más "fuertes" y se apoya al "más débil" aunque sea un violento de aquellos.

Gabriela dijo...

Lamentablemente, las expresiones insultantes que hacen referencia a las mamás de quienes se quiere insultar (¿qué culpa tienen las mamás?) son tan vulgares como comunes. Es mi percepción que son tan comunes que ya hasta se han instalado como parte del habla común, por lo que nadie se escandaliza.

esteban lob dijo...

Exactamente Tocayo.Es la realidad de lo que llaman "la pasión del fútbol".Gracias por tu aporte al diálogo.

esteban lob dijo...

Cierto querida Gabriela.
Por lo mismo, aunque sea plausible que se actúe con mano dura en el caso de agresiones o insultos raciales, las otras siguen viento en popa, lo que produce un desequilibrio evidente.
Su tu le gritas a un jugador de piel negra, o de origen asiático (Ej.) es grave y hasta pueden parar el partido para llamar al orden. Está muy bien. Pero si insultas a otro futbolista del mismo equipo, no pasa nada.

Elvira Carvalho dijo...

É uma questão universal. Por cá é a mesma coisa. Grita-se filho da ****, C*****, e outros mimos aos árbitros, e aos jogadores que têm um falhanço, e não acontece nada. Mas se está implicado o racismo, então há multas para o clube e pedidos públicos de perdão. Não é que isto seja errado. Errado é haver dois pesos duas medidas.
Um abraço

esteban lob dijo...

Así es este mundo, amiga Elvira.
También un abrazo para ti.

Taty Cascada dijo...


Esta pregunta es bien difícil de responder porque en nuestro querido país se ha institucionalizado decir y repetir vulgaridades. Las personas que los evitamos somos cada vez más escasas. Recuerda que el "wueón" es usado como verbo, sustantivo, adjetivo y según el tono será una palabra de acepción cariñosa o violenta. Me temo que la expresión a la que haces mención va por similar camino.
Retomando el concepto discriminación, ya sabemos que el tema es largo y tiene muchas aristas. Se puede alegar por discriminación racial, ideológica, orientación sexual, conformación corporal, etc. Creo, que todos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas algún grado de discriminación, porque hasta realizar un trámite burocrático a veces nos enfrenta con personas que gustan de humillar porque se sienten por encima de los demás.
En fin, que pienso vamos cayendo y cayendo...
Abrazos Esteban.

esteban lob dijo...

Excelente razonamiento, Taty.

Tienen razón acerca de lo que en tiempos lejanos era un garabato de mala estirpe como huevón, abreviado por un simple sonido parecido a weón, ya resulta parte de nuestro diarió vivir.

Alguna vez escibí un post sobre el uso y abuso del ¿término?. Una conversación tipo, de miles, suele ser algo como "si puh wueón, no seai saco de weas, la prueba está difícil puh won,no tengo ganas de estudiarla on" con alguna respuesta como "no seai weón weón, porque la hueá a lo mejor no es tan difícil on, y te podí arrepentir de no haber estudiado la wuea weón,si la cosa es así puh on.¡Son los tiempos!

Abrazo.

Chela dijo...

Tienes toda la razón. La violencia, los insultos, por racismo u otras causas, es condenable siempre, !es totalmente ANTIDEPORTISTA! y curiosamente es donde se da con más frecuencia.
Después de los desagradables incidentes de peleas entre partidarios de diferentes equipos,ocurridos no hace mucho en Madrid,parece, por fortuna, que las autoridades deportivas están queriendo frenar cualquier ola de violencia.
La caballerosidad y la buena educación deberian volver a las canchas y a los campos del deporte.
Un abrazo desde esta orilla.

esteban lob dijo...

También un abrazo Chela, desde la otra orilla.

Lamentablemente el desenfreno en las canchas no se queda en desbordes verbales, amiga.
Hace poco aquí en Santiago, los conductores de la locomoción colectiva decidieron no trabajar las máquinas desde algunas horas antes y algunas después del Clásico (Derby le dicen ustedes en España)entre Universidad de Chile y Colo Colo, debido a que en esas instancias, aficionados que más bien son delincuentes, suben a los buses con banderas deportivas extendidas, y roban a los pasajeros aparte de cometer todo tipo de tropelías.

Si es al final del partido, obligan al chofer a llevar el vehículo hasta el domicilio del malhechor a punta de amenazas con cuchillos, con todos los pasajeros dentro. Ello en el marco de "un simple"partido de fútbol.

Elvira Carvalho dijo...

Passei só para desejar um bom fim de semana
Um abraço

Marcelo dijo...

La cara de mi hija la primera vez que la llevé a un estadio y escuchó a una masa compacta insultando, no me la olvido más. Es como si hubiera visto que la gente estaba de acuerdo en no lavarse los dientes, decir malas palabras y tratar mal al hermano menor, y que a nadie le pareciera mal.

esteban lob dijo...

Gracias Elvira.

Ya en la madrugada chilena del séptimo día (para algunos el primero de la semana), no me queda más que desearte lo mejor, junto a los tuyos, en las horas portuguesas que quedan para el final del domingo.

esteban lob dijo...

Marcelo:

Un primo mío, muerto hace 10 años, llegó desde Alemania a Argentina muy joven y se quedó a vivir.El primer fin de semana fue al fútbol y vio incluso como desde la tribuna superior alguien orinaba hacia abajo,entre otras situaciones para él sorprendentes. Entonces cambió su pasión hacia el rugby y fue por décadas cotizado árbitro de la especialidad.Nunca más concurrió a estadios multidudinarios.Las veces que él venía a Chile, yo le decía que esas cosas no pasan aquí, en "nuestro" fútbol.Hoy no podría asegurar lo mismo. Nuestras barras bravas se han "perfeccionado" y una niña como tu hija aquella vez, podría experimentar el mismo asombro y decepción.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Ambos casos son realmente reprochables, Esteban, pero los medios y hasta los entes gubernamentales hacen eco de lo que genera mayor atención: lo que vende más o lo que consigue más adeptos.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Comparto Rafael. Hace poco un desgraciado en el estadio de Universidad Católica, le pegó a un niño de 9 años, por el "delito" de usar el pequeño la camiseta del equipo rival.Por supuesto no pasó nada, pienso, dado que no era una "ofensa racial".¡Inconcebible!

Marcos dijo...

Desde luego nunca es aceptable, pero todos sabemos que el fútbol, como deporte de masas, es utilizado para desahogo de nuestras frustraciones.

esteban lob dijo...

¡Indiscutible! Marcos.

Ricardo Tribin dijo...

Mi querido Esteban.

En un par de horas estaré pendiente del duelo Atlético de Madrid con el Real Madrid. Espero también lo veas.

Fuerte abrazo.

esteban lob dijo...

Es que el fútbol puede convertirse a veces en "epidemia" mundial, estimado Ricardo.

Manuel dijo...

Hola, Esteban. Es curioso, pero precisamente hoy venía escuchando en la radio del coche, que un club modesto de fútbol llamado "Europa", de España, habían tomado la decisión de expulsar a los niños del club, cuando observan que sus padres insultan a los contrarios, árbitros, entrenadores, etc.
No se, si la medida es justa pero, puede servir para que los padres sienta vergüenza, además, haber que explicación le dan a esos críos.
Y como se trata de fútbol base, a ver si puede ser que el día de mañana, tengamos menos "becerros" entre los aficionados.
Un cordial saludo.

esteban lob dijo...

El gran problema, Manuel, es que los padres de niños futbolístas son sus "peores "hinchas.

Es lastimoso como en los partidos de divisiones menores los domingo por la mañana, los papás exigen con gritos destemplados a sus hijos, a la par de insultar al árbitro. Al final del cotejo reprenden a los bisoños deportistas de un modo brutal. Entonces, no nos quedan motivos para sorprendernos años más tarde.

RosaMaría dijo...

Pues sí, es todo un tema. Las pasiones explotan en la cancha y la masa se contagia, insultando y hasta agrediendo. Una crónica muy inteligente... para seguir agregando. Abrazo.

esteban lob dijo...

Te agradezco RosaMaría que te hayas dado la molestia de ver varios de mis post de las últimas semanas.

Un beso.