martes, marzo 10, 2015

El diácono


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Padre, ¿no cree que bailar toda la noche con una mujer es inapropiado para un sacerdote? le dijeron y el aludido respondió que no veía problema a la situación, porque no soy cura y ella es mi señora.
Así lo contó el diácono, ayudante de sacerdote en las ceremonias católicas y autorizado para realizar algunas ceremonias como casamientos. Justamente con ocasión de la celebración de un matrimonio al que concurrí hace algunos días, me encontré con que era oficiada por uno de ellos, de excelente y creíble oratoria, quién empezó presentándose y junto con describir la anécdota anterior remarcó lo válido de su participación.

Yo sin ser católico, pero asistiendo regularmente para acompañar a mi esposa que sí lo es a oficios en las iglesias, debo expresar una convicción personal, tras escuchar a aquel diácono que se identificó como hombre de hogar y preocupado de sus hijos. Ese convencimiento mío, el que comparte mi señora, tiene que ver con la incomprensión frente al hecho que teniendo con justicia la mujer cada día más derechos para demostrar sus amplias capacidades, en la fe católica ha quedado rezagada en forma ostensible y entre ese atraso en los tiempos está el que no se permita a los curas contraer matrimonio.

Además ya no solamente resulta sorprendente el que no puedan nuestras llamadas dulces enemigas ser ellas mismas sacerdotes, sino que se priva a los varones quienes practican la actividad de que puedan gozar del calor de hogar que cualquier otro ser humano anhela conseguir. Al amparo de ese calor de hogar, mientras el resto de los varones vive la posibilidad de crear junto a su media naranja una familia, los guías del rebaño están impedidos de hacerlo, ya en pleno siglo XI, no obstante los inconmensurables avances de la época.

Mientras escuchaba al diácono desear felicidades a los contrayentes y referir su experiencia como esposo y padre, pensaba en que los sacerdotes siguen hablando sobre el púlpito de las bondades del matrimonio desde una base teórica nada más, sin estar autorizados a predicar con el ejemplo de sus propias vivencias en la materia.

Sé que es un tema discutible y mucho, pero una vez más me remito al fallecido periodista chileno Rafael Otero quién expresaba al terminar cada día su escuchado programa radial de hace décadas, como para atenuar odiosidades, " así al menos...lo pienso yo".

19 comentarios:

Chela dijo...

Una novedad para mi lo del diácono casado y me parece muy aceptable. Soy de las que opino, que el matrimonio o el celibato de los los sacerdotes católicos debería ser opcional.
Un afectuoso saludo desde esta orilla.

Armando dijo...

Totalmente de acuerdo contigo y con Chela.
Debemos de situar a la,iglesia de nuevo en el siglo I, cuando los apóstoles eran casados. Jesús tenía discípulas:María Magalena, María Salomé, María Cleofás.etc.
ElPapa Francisco, el enviado, como yo le llamo, está poniendo las cosas en su sitio, pero lógicamente, necesita tiempo para arreglar el desaguisado que por siglos han ido construyendo "los guardianes de la fe"
Mi enhorabuena por tu publicación.
Un fuerte abrazo, Esteban.

Gabriela dijo...

Como bien dices, Esteban, es discutible. Pero creo que hacen mal quienes pretenden normar las creencias de fe con leyes de hombres.

esteban lob dijo...

Creo igual, Chela. Opcional pero permitido.

esteban lob dijo...

Veo Armando esos esfuerzos del Papa por suprimir barreras en diferentes temas, pero ciertamente no será un proceso rápido. Francisco ya ha hecho mucho al salir de la torre de cristal y hasta desayunar con "la plebe".

esteban lob dijo...

Respetable opinión Gabriela, aunque personalmente pienso que los ejecutantes de esas leyes también son hombres...y mujeres.

Ricardo Tribin dijo...

Mi querido Esteban.

Aunque no soy muy religioso mi iglesia es la católica Anglicana adonde los sacerdotes se casan y también hay reverendas.

Fuerte abrazo.

esteban lob dijo...

Ejemplar Ricardo, ejemplar.

Marcos dijo...

Soy católico practicante y discrepo de eso. No entiendo el celibato de los sacerdotes como una castración negativa, sino como una entrega de amor muy positiva y dura. Tampoco creo que la Iglesia la tengamos que modernizar a nuestras costumbres, sino que debe ser a lo establecido por Jesucristo. Creo que ser católico es difícil en los tiempos actuales y siempre, porque la puerta de entrada es angosta. Particularmente, me desagradaría que mi mujer se confesase con un hombre casado.

Felipe Tajafuerte dijo...

Yo también creo que debiera ser opcional pero, sin lugar a dudas, yo personalmente preferiría al célibe antes que al casado y precisamente por haber elegido esa opción que facilita más la entrega a los demás. Otros quizás preferirían lo contrario. Siendo opcional no habría problema. Saludos

esteban lob dijo...

Muy contundente tu argumento Marcos.
Yo como no católico solamente opino desde los asientos de espectadores.
Lo de la confesión es todo un tema en esta materia.

En cualquier caso la opinión de mis amables lectores enriquece este debate, con sus diversos puntos de vista.

esteban lob dijo...

Imagino, apreciado Felipe, que si se aprobara el casamiento de los sacerdotes católicos no sería luego y naturalmente que debería ser optativo.

TheJab dijo...

Opino igual que usted, Esteban, y desde hace años.

Saludos.

esteban lob dijo...

Bienvenido, o mejor bien...regresado a esta página, amigo Joel.

No olvido que mi error de escribir Méjico, por intervención Thejab se corrigió en México.(En verdad me quedó claro en su momento que ambas fórmulas son correctas, pero que la que se usa habitualmente es la con letra x).

esteban lob dijo...

ACLARACIÓN:

Quise decir SE CORRIGIÓ POR MÉXICO.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Esteban, los sacerdotes deberían tener esposa e hijos para así dar ejemplo de familia y hogar.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Otro para ti, Rafael.

Alondra dijo...

Pregonar con el ejemplo, eso deben hacer los integrantes de las iglesias.
Si a que los curas se casen. Si a que las mujeres también puedan ejercer el sacerdocio.
Creo que el Papa Francisco está haciendo mucho por la credibilidad de la iglesia católica.
Un abrazo amigo

esteban lob dijo...

Otro para ti amiga Alondra.