domingo, febrero 22, 2009

Añoranzas del amigo Aurelio

A veces nos encontramos con la sorpresa de recibir comentarios en post escritos hace mucho tiempo. Es el caso de aquel que publiqué en los primeros meses de este blog en 2006, relacionado con la muerte de mi colega en Radio Minería Aurelio Rojas. Su hijo Roberto lo descubrió hace unos días y comentó al pie.

El post en referencia tiene que ver con la forma frenética con que afrontamos la competencia en cualquier actividad, lo que se refleja en la experiencia que menciono allí y en que recuerdo cuando con Aurelio casi nos trenzamos a golpes “por un auditor más” en plena calle. Al cabo del tiempo estábamos en las emisoras inversas y al paso de los años nos reencontramos bajo el mismo techo.

Me permito reproducir aquel artículo en recordación del amigo, en la intención de ayudar a tomar la legítima competitividad con menos pasión desmedida.

miércoles, septiembre 20, 2006

Hace poco se produjo una disputa entre dos programas de televisión, al aire, lo que me recordó un hecho similar acontecido a comienzos de los 70.


Recién llegados a Radio Minería, Ruperto Estay, proveniente de Radio Balmaceda; John Smith, desde la filial en Viña del Mar; Alejandro Chávez, desde la de Antofagasta y yo, desde Radio Chilena, entre otros, creamos la Lotería Musical.
El citado concurso operaba sobre la base de 40 casilleros colocados en volantes, que se repartían por los barrios, debiendo los auditores llenarlos con el nombre de 40 canciones, que eran transmitidas durante todo el día, con su correspondiente numeración.Por ejemplo, se anunciaba la canción número 4, La novia, por Antonio Prieto, o la número 25, Only you, por Los Platters.
La auditora o el auditor que completara primero la lista entera de las 40 canciones, recibía su premio mayor consistente en un refrigerador o una cocina, que le llevábamos a su domicilio en una de las camionetas de la radio, con animador incluido y toda la parafernalia del caso.
Pero, entre tanto, mientras no se completara el cartón, íbamos cada mañana y cada tarde a diferentes esquinas de la capital, a jugar Lotería Musical.


Ruperto Estay anunciaba que John Smith, o Alejandro Chávez o Esteban Lob, estaría en los próximos minutos con el Móvil de Minería en tal esquina de tal comuna, para efectuar el concurso respectivo.
Era la locura. Ya no se trataba, como antes, que el público fuera al auditorio de la radio. Era la radio que iba hacia el público.
Hacia Ñuñoa o San Miguel, hacia Quilicura o La Cisterna, hacia Providencia o Estación Central, hacia Las Condes o Independencia.
¿Cual es la canción número 30? ... Muy bien. Se ha ganado un champú de tal marca y una salsa de tomates de tal otra. ¿Y la canción número 29?... ¡Perfecto! Se ha ganado un paquetón de mercadería que comprende tallarines de tal marca; conservas de tal otra; una radio portátil de tal tienda. Era una fiesta, para la dueña de casa, para los avisadores, para nosotros.
Hasta que nos copiaron la idea.
Descaradamente. Sin el menor rubor.
Fue cuando aparecieron los móviles de Radio Agricultura.
En vez de Lotería Musical era la Ruleta Musical. La canción nuestra número 24 era Sufrir con Los Quincheros y la 24 de la Agricultura era... cualquiera de Elvis Presley.
En el Móvil de la Agricultura, regalando sus productos a sus auditores estaba Aurelio Rojas. Nos picamos, nos peleamos. Estábamos atentos donde se ubicaría "la competencia". Nos colocábamos ahí mismo. En la misma esquina. Se juntaban los auditores de Minería y los de Agricultura. Había desconcierto total. La canción 14 es Noviecita de abril por Leonardo Favio. ¡No, no, es La vida sigue igual por Julio Iglesias. ¿Pero cómo? Dependía de quién gritaba más fuerte. Dependía de si era la canción de La Lotería Musical o de la Ruleta Musical.
Después de "las primeras escaramuzas" seguimos cada cual por su lado y tratando de no toparnos en las mismas esquinas. ¡Total, qué culpa tenía Aurelio si él cumplía ordenes!.


Al cabo de los años, el " enemigo" a vencer, ... llegó a Radio Minería. Pero yo... ya trabajaba en Radio Agricultura. Estábamos con las camisetas absolutamente cambiadas. ¡Y tanto que habíamos luchado por un auditor más, en plena calle, casi " a grito pelado"!
Lo increíble pasó más adelante.En 1986, unos 15 años después de aquella refriega en la calle, volví a la Minería, para incorporarme al Departamento de Prensa dirigido por Germán Gamonal. Y como locutor estaba mi antiguo "enemigo".

Durante años nos reímos con Aurelio Rojas de nuestras disputas en los barrios, por un auditor más.


No hace mucho murió Aurelio. Muy prematuramente. Mucho más joven que yo. Y también se han ido Ruperto Estay, mi padrino de matrimonio, y John Smith. ¿Valió la pena, en su momento, tanto encono, tanta rabia? ¿valió la pena la llamada entonces por la prensa especializada (Revista Ecrán y Revista Ritmo) "guerra de los móviles"?.


Claro que no valió la pena.

27 comentarios:

Ulysses dijo...

al final se resume todo: claro que no valió la pena, pero en su momento se pensó lo contrario, al final las cosas se colocan en su justa proporción

Saludos

Gabriela dijo...

A la luz de los años, puede decirse que no valió la pena... pero en su momento tal vez lo fue todo.
Así cambia nuestra percepción de las cosas y al final, lo bueno es poder reírse de todo sin tener nada que lamentar.

angélica beatriz dijo...

La vida es un cúmulo de experiencias, que se tienen que vivir para aprender la lección, mi querido Esteban. Tú lo sabes y lo compartes plenamente con esta anécdota.

Un beso grande.

MNB dijo...

No valió la pena, aunque la historia es muy sabrosa.
Me los imagino en la calle gritando frente a un público agitado y nervioso y me da risa.
Muy simpático el cuento.

Besos.

Marcelo dijo...

No valió la pena para los amigos. Pero para mí que no tenía la menor idea sobre la lotería musical, fue muy ameno leer la historia.
Un abrazo!

Dante dijo...

La disputa seguro que no, pero con los años, se volvió una anécdota que te uniría a esa amistad mucho más que si no hubiera pasado. La reflexión sobre lo sucedido, te dió amigo Esteban, a mi entender, "un punto de encuentro" con el que reirse después de muchos años junto a Aurelio. Tal vez, quien te dice, no en su momento, pero muchos años después, realmente valió la pena. Emotiva anécdota. Fue un gustazo leerla. Dejo un abrazo, hermano.

esteban lob dijo...

Ulysses:
Es una interpretación muy cierta.

Gabriela:
Cuando solamente quedan recuerdos y no huellas mayores, efectivamente la percepción de los hechos se va modificando al paso del tiempo.

Angélica Beatriz:
Efectivamente la vida nos da experiencias que nos van templando.

MNB:
Ja,ja. No me imagino la escena hoy con el intenso tránsito y una multitud de caminantes. Sí a veces hacíamos el concurso en calles como Teatinos, Providencia o Irrarrázaval. Nos echarían con los carabineros y nos "subirían y bajarían" a garabatos.

Marcelo:
...Y para mí hacer los recuerdos, ya lejos de las pasiones desatadas entonces, amigo.

Muchas gracias Dante.
Décadas después te encuentro razón.
Tú que tan bien enfocas la muerte en tus blog con mirada de médico, comprenderás el vacío que se siente al pensar que varios(no solamente Aurelio) de los protagonistas de la historia ya se han ido hace años.

Mariaisabel dijo...

No sé si valió la pena, pero si pienso que las cosas que en su día tuvieron mucha importancia, al cabo de los años las ves como una anécdota.
Un post muy bonito.
Un abrazo

esteban lob dijo...

María Isabel:
Por las lecciones que deja la historia aquella, me permití ponerla de nuevo pensando que podía interesar, debido a que en su momento yo tenía pocos meses en la red y muy pocos de ustedes me leían, querida Gavina.

Cheluca dijo...

Bueno... de valer la pena... quizás no. Pero a la larga de no ser por esos "encontronazos" no se hubiesen conocido, a veces la vida tiene formas misteriosas de hacer que la gente llegue a hacerse amigos.
Un abrazote Esteban (y gracias por lo de "lola" JAJAJAJA)

Selma dijo...

Me ha interesado sobremanera saber de esta forma de concursos en radio lejana en el tiempo y en la distancia..
Entrañable historia y homenaje a tu competidor-amigo..
Y no, no valió la pena...

Un abrazo muy cariñoso, Esteban.

Dante dijo...

Gracias Esteban por avisarme de los inconvenientes para dejar comentario. Ya está solucionado, Un abrazo, hermano.

Luis Seguel Vorpahl dijo...

http://seguelvor.blogspot.com/

Luis Seguel Vorpahl dijo...

Siempre, creo yo, vale la pena, es parte de la esperanza, un abrazooooooo

esteban lob dijo...

Cheluca:
En verdad de no haber sido por esas "diferencias de opinión", luego saldadas en amenas conversaciones, podríamos no haber sido tan amigos. Tienes razón.

Selma:
Y de esas historias de radio hay muchas. También de la adaptación de ese medio al impacto de la televisión, cambiando esquemas.

Dante:
Me alegro que hayas podido solucionar el acceso a tus comentarios.

Luis:
Pasé ya por tu apreciada página ariqueña.

TheJab dijo...

Valió la pena... y luego no importó.

Igual valió la pena este post, por permitirme además leer aquél anterior.

esteban lob dijo...

Thanks my friend.
Bah...me contagié con su más reciente post.

Ulysses dijo...

me preocupa Maria de las Nieves, MNB podríamos hacer algo por ella, si se te ocurre algo yo te apoyo

Saludos

esteban lob dijo...

Ulysses:
Aparte de lo que ella cuenta, no tengo muchos antecedentes del tema. ¿Qué podríamos hacer?
Ojalá nuestra acción pudiera servir.

Isabel Estercita Lew dijo...

Lo de la pelea supongo que no valió la pena, aunque era lógica tu bronca. Valió sí para leer este relato interesante y saber como se manejaba entonces la competencia radial. Debe haber sido muy rica esa experiencia en los barrios, cara a cara con los propios oyentes.
Un abrazo

MNB dijo...

Paso a "sapear" y me encuentro con las tiernas palabras de Ulysses en relación a mi salud.

No hagan nada, sólo de mí depende estar bien. Soy muy porfiada y no obedezco.

Una fatiga no es nada al lado de todo lo que he vivido.

No se van a librar fácilmente de mí. JE JE JE

Abrazos.

esteban lob dijo...

Isabel Estercita:
Sí.Era muy agradable ese contacto directo con los auditores que surgían en masa.
¿Cómo van las clases de tango?

MNB:
Nos tranquilizas un poco, amiga.
Pero como se les dice a los niños "tómese toda la papa, hágale caso al médico, tómese todos los remedios, no trabaje demasiado, busque distraerse, no tome los problemas a la trágica" y nos sobrevivirás a todos sin duda.
Un gran abrazo.

MNB dijo...

Doctor Lob:

Obedeceré todos sus indicaciones.

Estoy en reposo, pero no muerta.

Mil gracias y cariños.

esteban lob dijo...

MNB:
Hubo un slogan muy controversial por la época en que se propaló, pero no encuentro otro más apropiado a tu problema de salud:
"Vamos bien...mañana mejor".

Isabel Estercita Lew dijo...

Que experiencia más rica! Sigo con las clases de tango, quien sabe en breve me anime y vaya a alguna milonga.

esteban lob dijo...

Isabel Estercita:
Te imagino bailando con la prestancia de quienes lo hacían (¿o hacen?) en el Canal del Tango, el que era favorito de miles de chilenos, hasta que las empresas de cable lo sacaron de parrilla.
Pienso que tal vez ese canal se pueda ver todavía en tu tierra.Si es así, te envidio.

Dorca dijo...

Estimado sr. Lob: Me dirijo a ud con el fin de tener informacion de la familia del sr Smith, entiendo que ya no está junto a nosotros pero se que tiene hijas con las cuales me quiero comunicar,

Mi correo es rojas.dorca@gmail.com

Le agradeceré bastante su informacion.