sábado, enero 19, 2019

Uruguay "nomá"


     

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                                                  La magnificencia de Punta del Este

De pequeño me sorprendía lo que se contaba del Uruguay deportivo, dos veces Campeón Olímpico de Fútbol y ganador del Primer Mundial de la historia en 1930. 
A mis 14 años y tras la eliminación en primera fase de Chile, yo seguía con interés lo que hacía la celeste de Máspoli y el negro Rodríguez-Andrade en su caminar medido pero convincente rumbo a la final del Mundial 1950 en Brasil. Pero por esos tiempos no era cuestión de encender un televisor y ver a los astros del fútbol desarrollar sus destrezas. Las transmisiones radiales eran las únicas que en directo nos relataban lo que acontecía en el certamen máximo. Mientras el equipo local apabullaba a sus rivales, los charrúas, incluso con un difícil empate a cuestas, aparecieron de súbito jugando el encuentro decisivo en el Maracaná de Río y bien sabemos lo que pasó. 

La sobresaliente verdeamarela a quién incluso le bastaba una igualdad para campeonar, sucumbió uno a dos, ante 200 mil de sus compatriotas que colmaban el estadio, desatando la natural euforia en su país vecino, entonces de tres millones de habitantes y decepción enorme hasta con suicidios en la población brasileña. 

El llamado "maracanazo" lo viví de un modo muy particular e impensable para nuestros tiempos, en el Estadio Nacional de Santiago, mientras jugaban por el torneo local Colo Colo y Magallanes, pero los altavoces del coliseo traían la narración de Gustavo Aguirre del encuentro final del Mundial. Al terminar el partido "por radio"la gente gritaba alborozada porque el aparentemente más débil había doblegado al gigante, mientras 22 futbolistas chilenos no se explicaban qué pasaba y seguían buscando su propio gol en el desatendido cotejo sobre el césped del principal campo deportivo de nuestro país. 

En mi primera visita a Uruguay en 1982 recordaba ese relato de Aguirre,  porque yo había viajado para narrar, teniéndolo a él como comentarista (tremendo honor) un partido de las selecciones nacionales de Uruguay y Chile en preparación para el Mundial de ese año en España. El único gol que aquella tarde en el Centenario de Montevideo pude gritar brevemente fue uno chileno que no fue validado por el árbitro y  los contendientes empataron finalmente 0 por 0. 

Les muestro un trozo de aquella narración que hice entonces para Radio Nacional de Chile, con aquella fallida conquista, invalidada con justicia, porque efectivamente fue lograda en posición fuera de juego, por más que el hecho me hubiera causado en su momento una lógica decepción, detectable en el tono de la voz (hacer click en el link ubicado al final de este posteo).


La rápida incursión en tierras uruguayas no me privó hace 37 años de dos placeres: 1.- Viajar por el día a Punta del Este en un tour turístico. 2.- Consumir con agrado "el copetín" que era una serie de platillos con deleites de toda especie que desplegaban sobre las mesas de los restaurantes. 

Al volver a Uruguay hace poco, descubrí que esos "copetines" ya no existen, pero confirmé con asombro que tal como en 1950 los uruguayos siguen siendo solamente tres millones...y algo.

Esta vez junto a mi esposa y mi hija Paulina disfruté plenamente de mi visita a las tierras de Artigas. El Montevideo hermoso y acogedor y ese imponente Punta del Este que de su condición de cuasi aldea pero ya muy cotizado en el lejano 1982 en que lo conocí fugazmente, se ha convertido hoy en un balneario de figuración mundial, con bellísimas playas, llamativa arquitectura y algo que significa su mayor plus: la calidéz de su gente, tal como la de Montevideo.

En otro aspecto, me convencí que al automovilista generalmente mal mirado en Chile se le respeta y los  peatones pueden convivir pacíficamente con los coches. Mientras resulta imposible que a unas tres cuadras en cualquier playa chilena sea factible el estacionamiento de un auto, y si se logra es a costa de un pago nada de barato, en Uruguay se puede dejar el vehículo tranquilamente hasta unos metros antes de bajar al mar y sin costo. En mi país se ha creado una cultura de culpar de todos los males a los conductores, instándolos a dejar sus autos en casa y ocupar el servicio de locomoción pública que sigue siendo irregular y poco confiable, más todavía en Santiago. 

Son muchos los temas que podría tocar elogiando a los uruguayos, empezando por su gran amor por sus mascotas que los acompañan por todas partes muy cuidadas y queridas, mientras que por contraste en Chile tampoco hemos podido solucionar el drama de los perros vagos.

Para no cansar, solo quiero exteriorizar mi reconocimiento a Marcelo Kaplan, (https://www.booking.com/hotel/uy/apartamento-loft-punta-del-este.es.html) propietario  del departamento en Punta del Este  el que afortunadamente escogimos entre la enorme gama de posibilidades de alojamientos existentes en Internet,  quién con esmero y dedicación nos hizo aún más grata nuestra estada.

Finalmente refiero una anécdota que para los chilenos acostumbrados antes de la Navidad a ver decenas de viejitos pascueros por sus calles, es llamativa. El 6 de enero en plena Plaza de la Independencia de Montevideo pudimos ver a los Reyes Magos quienes ese día reparten los juguetes a los niños uruguayos. Mientras causaban expectación entre los chicos, una señora entre en serio y en broma le comentaba a una amiga: "Me dan ganas de decirles a esos desgraciados que cuando pequeña nunca me trajeron nada"!!!!

AUDIO DEL RECUERDO: Gol anulado a Chile en amistoso disputado en Montevideo, Uruguay, en 1982: https://soundcloud.com/esteban-lob/gol-anulado-1982

21 comentarios:

Gabriela dijo...

Hace algunos años pasé unas horas en Montevideo, y quedé fascinada con la ciudad. Me he hecho la promesa de volver algún día, pero con más tiempo para gozar y disfrutar más de tan bello lugar.

esteban lob dijo...

Vale la pena Gabriela. Además la cordialidad y buena voluntad de los uruguayos es destacable.

Reflexos Espelhando Espalhando Amig dijo...

Steban,
Fantastica publicação.
Bjins
CatiahoAlc.

Marce dijo...

Muchas gracias por tu mención, Esteban, sos realmente muy amable. Me alegro que hayan disfrutado en Uruguay y haber podido colaborar mínimamente en eso, de verdad.
En cuanto a este país, de tres millones de habitantes y trece millones de vacas, como dijo una vez nuestro expresidente José Mujica, es muy peculiar, con cosas buenas y malas, como todos. Lo importante es que hayan pasado bien. Quien sabe, quizás puedan regresar en alguna otra ocasión para disfrutar de las playas y, de paso, comprobar si los autos siguen pudiendo estacionar a pocos metros de ellas (y gratis... pero por las dudas no des ideas!).
Y felicitaciones por la narración, nunca vi a alguien con tantos reflejos para gritar un gol y casi automáticamente, con la velocidad de un rayo, avisar que fue anulado como lo hiciste vos!
Un fuerte abrazo.

Ricardo Tribin dijo...

Esteban, muy querido maestro y amigo.

Espero que el fuerte sismo de magnitud 6,7 el cual dejo dos muertos y el que se registró a unos 29 kilómetros de la ciudad de Coquimbo, no haya afectado ni a ti ni a tu muy distinguida familia.

Fuerte abrazo!!!!!!

esteban lob dijo...

REFLEXOS:
Muchas gracias por tu cariñoso concepto. Un abrazo.

esteban lob dijo...

MARCE:
¡Hola amigo! Me hace mucha gracia la mención de esa frase del expresidente que recorrió el mundo. Por supuesto que espero regresar alguna vez a tu país y espero de corazón que para entonces la llegada en auto al mar siga siendo tan fácil, simple, cómoda...y gratis.

Te agradezco más que lo que imaginas tus elogios a esa lejana narración deportiva de 1982 que me provocó particular agrado haberla revivido, con motivo de mi reciente viaje a tu tierra.
Siempre he pensado al paso de los años, que si volviera a nacer y me internara en el maravilloso mundo de las comunicaciones otra vez, pretendería dedicar la mayor parte de mi tiempo a la narración deportiva que me fascina y apasiona. El hecho de haber abarcado tareas diversas y demandantes en otras áreas durante mi carrera profesional, me privó por meses y a veces por años de dedicarme a esos queridos relatos. En esa hipotética nueva vida no volvería a cometer el mismo error.

Abrazo.

esteban lob dijo...

RICARDO:
Gracias amigo por tus amables conceptos y por tu solidaridad.

Afortunadamente aquí en Santiago, aparte de los movimientos leves que reproducen a distancia los vaivenes sísmicos, no tuvimos mayores problemas. Incluso en el mismo llamado "Norte Chico" chileno en que se desencadenó el movimiento, este 6,7 grados que por su magnitud en otras latitudes suele causar enorme destrucción y muertes, fue benigno dado que la destrucción resultó acotada y los fallecimientos fueron ambos por afecciones cardíacas provocadas por el miedo y no por los daños mismos. En ese sentido pareciera que nuestra milenaria experiencia en la materia nos lleva a construir con mayor previsión y precaución.

Retribuyo abrazo.

Mari-Pi-R dijo...

Te dejo hoy mis saludos y agradecimiento por tus visitas, que tengas un buen día.

esteban lob dijo...

Ya sé, estimada Mari, que tu afición por el fútbol es igual a -0, por lo cual te agradezco en lo que vale tus saludos.

Mariazita dijo...

Meu caro Esteban
Penso que já tive oportunidade de te dizer que não gosto de futebol e que não percebo nada de futebol. Por isso, a primeira parte da tua postagem para mim é chinês (o que, em Portugal, significa: não percebi nada!)
Mas lembro-me de, nos anos 50, ver o meu irmão de orelha colado ao rádio para ouvir o relato do futebol, já que, como bem dizes, ainda não havia televisão.


Do restante do teu post gostei muito. Eu gostaria muito de visitar o Uruguai, o que não é nada fácil… Tenho ouvido dizer que Montevideo é uma cidade muito bonita. Talvez eu a vá visitar numa outra encarnação 🤣🤣🤣


Feliz Terça-feira e uma boa semana.
Beijinhos
MARIAZITA / A CASA DA MARIQUINHAS

esteban lob dijo...

Entonces, Mariazita, esa próxima reencarnación tuya, espero que coincida con la reencarnación mía, y nos estaríamos encontrando en Montevideo. Claro que no sabría precisarte en que año.

"Beijinhos" también para ti.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

SE te nota, Esteban, muy agredido con tus viajes a Uruguay, lo cuentas con gran entusiasmo y transmite todo lo bueno de ese bello país.

Muy buena la narración del no gol, pero quedó la constancia de tu buen hacer.

Un abrazo.

esteban lob dijo...

Efectivamente Rafael. Muy agradado, en ese lejano entonces y ahora. Me alegro que te haya gustado el relato de ese no gol.

Abrazo.

Elvira Carvalho dijo...

Sempre que viajamos a outros países somos surpreendidos por costumes diferentes dos nossos.
Como por causa dos olhos não ando por aqui muito tempo e a letra pequenina também não ajuda, não li o post na totalidade e espero que me desculpe.
Abraço

esteban lob dijo...

Así es Elvira.
No tienes por qué disculparte por la "letra pequenina".
Un beso austral para ti.

Ana Mª Ferrin dijo...

Qué bueno el audio, Esteban, vaya recuerdo majo, acompañado de una excelente crónica turística (la cabra siempre tira al monte, como decimos aquí).

Por circunstancias relacionadas con el fin de la dictadura, en los años 90 viajamos a ese país un par de semanas. Recorrimos bastante, casi entero. En Punta del Este nos pareció impresionante que algunas mansiones para preservar su intimidad, en vez de construir un muro delante de la casa, levantaban una montañita. Eso sí es poderío.

esteban lob dijo...

Gracias querida Ana María por tu habitual adhesión a lo que hice y a lo que hago.
No me percaté de esas montañitas en este 2018 en Punta del Este, lo que no quiere decir que no existan todavía. Lo desconozco.

esteban lob dijo...

Obvio: quise decir DOS MIL DIECINUEVE.

Manuel dijo...

Mi muy querido esteban. Gracias, por esta maravillosa entrada, que bien podía servir como una "clase magistral" en cualquier universidad de periodismo, del mundo. Y si fuese en la de Montevideo, seguro que te daban el título honorífico de "Hijo Adoptivo", de Uruguay.
El audio, es una pasada.
Un fuerte abrazo.

esteban lob dijo...

Manuel, muchas gracias.
En mis tiempos activos alguna vez me habría hecho falta algún jefe que hubiera tenido la convicción tuya tan bondadosa, sobre todo en tiempos de narraciones deportivas.

Fuerte abrazo.