miércoles, enero 29, 2014

Para eso estudié



Para eso estudié, dijo la bella joven cuando su pareja le instaba a preocuparse de labores domésticas, tan rutinarias como cocer un huevo, limpiar el baño o planchar la ropa. Con ayuda de él, claro.
Pero la chica no está dispuesta a hacer trabajos de casa.
Para eso estudié, insistía.

El hecho me motiva una reflexión. Viniendo de otros tiempos, alcanzamos a casarnos con abnegadas mujeres que pese a su condición de profesionales exitosas, no escabullen su condición de dueñas de casa. De modo que esas reacciones de desgano total para con las tareas domésticas, resultan tristes.

Parece ser cuestión de épocas. Actualmente pareciera que la excelencia de las medias naranjas en las actividades fuera de casa, les da motivos y (o) justificaciones, para despreciar las tareas que genera el hogar.

20 comentarios:

Maluca dijo...

No veo ningún inconveniente en hacer las cosas de la casa a medias, hayas estudiado o no. Lo mismo por parte de él que de ella. Por eso no entiendo que alguien se niegue a compartir esas tareas, ya sea hombre o mujer. Otra cosa es que esas tareas se asignen a uno de los dos y no al otro a la fuerza.
Felicidades por el resultado de vuestro contencioso con Perú.

esteban lob dijo...

Maluca:
Valiosa opinión, amiga.

Acerca de lo del Tribunal de La Haya,no pareciera que hubiéramos ganado.

Gabriela dijo...

El trabajo de la casa es el único trabajo que solamente se nota cuando no se hace. Yo creo que debe ser una labor compartida por todos los ocupantes de una casa, no me parece muy equitativo que uno se la lleve fácil y otro se la pase atareado desfaciendo entuertos.

Manuela Fernández dijo...

Pues una casa bien llevada es más trabajo que muchos que se hacen fuera de casa y son retribuidos, por eso no hay que renegar de él, eso sí, hay que compartirlo entre todas las personas que vivan en la casa, más allá del sexo. Saludos.

esteban lob dijo...

Gabriela:

Ni menos justificándose en méritos académicos "excluyentes".

esteban lob dijo...

Manuela:
¡Bienvenida al blog¡
Gracias por comentar.

LAO Paunero dijo...

Todos los trabajos tienen su parte fatigosa y su parte agradable, tanto adentro de la casa como afuera de ella. Sin diferencia de sexo, son insoportables los quejosos y los que no le saben encontrar el gusto a las cosas para hacer. Y lo digo tranquilo porque soy una persona doméstica y en casa colaboramos los dos. Yo se de lavar pañales de tela por ejemplo, hacer compras, lavar pisos o cocinar cuando viene al caso. Buen planteo Esteban!!

esteban lob dijo...

Lao:
O sea, eres el marido ideal.

Francisco Méndez S. dijo...

Actualmente en la mayoría de las parejas ambos trabajan fuera de la casa, por lo que es de justicia que ambos contribuyan a hacer las labores de la casa, y educar a los hijos para que tambien colaboren en estas tareas.

Saludos

esteban lob dijo...

Francisco:
Así es por lo general.

Boris Estebitan dijo...

Debe ser una labor compartido entre marido y mujer, saludos amigo.

esteban lob dijo...

Boris Estebitan:
Y, cuando vayan creciendo, ayudan (a veces) los niños.

RECOMENZAR dijo...

la media naranja no existe existe la aceptacion de las almas

esteban lob dijo...

Recomenzar:
De las almas...gemelas.

Ricardo Tribin dijo...

Excelente punto, mi querido Esteban.
Independencia pero sin dejar a un lado los valores y deberes primordiales de cada cual.

ॐ Shirley ॐ dijo...

Como as mulheres precisam hoje trabalhar fora de casa, para ajudar no orçamento doméstico, nada mais justo que elas tenham, também, a ajuda dos maridos no lar. A união faz a força.
Esteban, continuo com saudades do Mapocho, rsrs.
Beijos!

esteban lob dijo...

Ricardo:

Al César...lo que es del César, bien dicen mi amigo.

esteban lob dijo...

Shirley:

Te envío, simbólicamente, un litro de agua de nuestro Mapocho. Pero...por precaución, no lo bebas, amiga.

Marcos dijo...

Posiblemente me ganare criticas por decirlo, pero despues de la guerra del 36 en España, la sección femenina obligaba a realizar creo que dos años una formación de hogar a las mujeres. Aprendía todos los trabajos propios de hogar. Yo pude recuperar en una nueva edicion el tratado de cocina, con inmensa variedad de recetas económicas, (para un tiempo de posguerra), y se lo regalé a mis hijas. Es un gran libro.

esteban lob dijo...

Marcos:

Claro que eran tiempos en que pocas mujeres trabajaban fuera de casa, pero lo de hoy tampoco justifica la desidia de algunas de ellas por las labores hogareñas, estimado colega jubilado.

¿Críticas? No me parece, si las opiniones como la tuya son expresadas en un marco de respeto y antecedentes.