Nuevamente solicito la paciencia de mis amables lectores por la autorreferencia, pero en esta soterrada "batalla" de quién está más calificado para dar opiniones futbolísticas en los medios, con disfraz de ser broma pero dicho muy en serio, los antiguos astros del balón se preguntan por lo general "cómo pueden dar cátedra personas que nunca le han pegado a una pelota".
Con la prueba de más arriba en esta controversia, yo al menos quiero "salvar mi honor".
Es un partido jugado en la década de los años 60 en el antiguo Estadio Chile, hoy llamado Víctor Jara, de la Alameda Bernardo O'Higgins en el tradicional torneo de baby fútbol, con cinco jugadores por lado, entre equipos de radioemisoras y otros formados por cantantes y actores, concitando tanta expectación e interés, que se producían desde muy temprano filas enormes alrededor del campo deportivo, para ocupar uno de los asientos.
Es un partido jugado en la década de los años 60 en el antiguo Estadio Chile, hoy llamado Víctor Jara, de la Alameda Bernardo O'Higgins en el tradicional torneo de baby fútbol, con cinco jugadores por lado, entre equipos de radioemisoras y otros formados por cantantes y actores, concitando tanta expectación e interés, que se producían desde muy temprano filas enormes alrededor del campo deportivo, para ocupar uno de los asientos.
Fue un certamen anualmente organizado por la Revista Ritmo, publicación indispensable en esos tiempos en Chile para conocer lo vinculado con programas, artistas, animadores y todos los vaivenes de la radiodifusión y televisión.
La capacidad del recinto fue y todavía es para cerca de cinco mil personas y no cabía a la hora de los partidos ni un alfiler.
Se trataba de un mayor número de espectadores de los que llevan habitualmente elencos del fútbol profesional chileno actual, como Unión Española, Palestino, Huachipato o Cobresal, entre otros. Universidad de Concepción a su más reciente partido convocó un poco más de 600 espectadores, una realidad que los lectores de Europa calificarán de increíble para un cotejo de fútbol de Primera División.
Ah...el entrenador de nuestro equipo era precisamente un futbolista de Audax Italiano quién ya brillaba en Chile, antes de seguir una notable carrera en el fútbol mexicano: Carlos Reinoso.
Finalmente, insisto en lo ya dicho una vez en este blog. Se pretende que tanto ex futbolistas como periodistas sean un aporte en diarios, canales de TV, radios y en medios digitales. Todos tienen cabida y más allá de la ironía, el hecho de haber jugado fútbol en mi juventud de vez en cuando, no me pone en la categoría de Pelé, Maradona ni Distéfano. Ni siquiera de aquellos que no fueron exitosos. Pero la vieja foto sesentera demuestra que SÍ le pegué alguna vez a una pelota, aunque la pobre se haya quejado de maltrato.
La capacidad del recinto fue y todavía es para cerca de cinco mil personas y no cabía a la hora de los partidos ni un alfiler.
Se trataba de un mayor número de espectadores de los que llevan habitualmente elencos del fútbol profesional chileno actual, como Unión Española, Palestino, Huachipato o Cobresal, entre otros. Universidad de Concepción a su más reciente partido convocó un poco más de 600 espectadores, una realidad que los lectores de Europa calificarán de increíble para un cotejo de fútbol de Primera División.
Ah...el entrenador de nuestro equipo era precisamente un futbolista de Audax Italiano quién ya brillaba en Chile, antes de seguir una notable carrera en el fútbol mexicano: Carlos Reinoso.
Finalmente, insisto en lo ya dicho una vez en este blog. Se pretende que tanto ex futbolistas como periodistas sean un aporte en diarios, canales de TV, radios y en medios digitales. Todos tienen cabida y más allá de la ironía, el hecho de haber jugado fútbol en mi juventud de vez en cuando, no me pone en la categoría de Pelé, Maradona ni Distéfano. Ni siquiera de aquellos que no fueron exitosos. Pero la vieja foto sesentera demuestra que SÍ le pegué alguna vez a una pelota, aunque la pobre se haya quejado de maltrato.








