
No tenemos otro deportista, en la actualidad, mejor que Fernando González.
Durante mucho tiempo Nicolás Massú conformaba con el llamado “Bombardero de La Reina” nombre de su comuna de origen, una dupla notable en el tenis. Pero Nicolás hace tiempo que lamentablemente ha dejado los primeros lugares mundiales, de modo que como expresión de calidad de primer nivel vigente, solamente queda Fernando. Y ¿qué se espera de un deportista brillante cuyas actuaciones tienen a todo Chile pendiente y esperanzado en su victoria en cada una de sus presentaciones?
Pues se anhela que si juega todo el año por su gloria personal, situación claramente legítima y justificada, devuelva el apoyo de 17 millones de chilenos jugando también por Chile como equipo, como ha sido hasta ahora.
¿Cómo se juega por Chile?...por cierto en Copa Davis en calidad de eslabón principal. Se trata del verdadero campeonato mundial de tenis.
Pero sucede que (lo narro para los lectores del extranjero que no tienen por qué estar interiorizados de los detalles) Fernando le está haciendo la guerra al Presidente de la Federación de Tenis, José Hinzpeter, y en ese ámbito no encontró nada mejor que anunciar su retiro del equipo chileno, a meses del cotejo ante Austria en casa, válido para mantenerse en el grupo mundial o volver a esa especie de división de ascenso, usando un ejemplo futbolístico.
Todo partió porque a solo días de la última elección de directorio del tenis, los integrantes de nuestro equipo nacional aparecieron públicamente uniendo su acción con aquellos personeros que querían cambiar el timón de la Federación. Para ello manifestaron una supuesta injusticia en la cantidad de dinero que quedaba para la entidad rectora y el que ellos recibían al jugar Copa Davis. Mal momento escogieron los deportistas, porque se estimó con razón que era una maniobra electoralista. Peor momento es el que usó el ahora reelecto Presidente del tenis para devolver el golpe, publicando las enormes cantidades obtenidas por González y compañía en etapas anteriores de la Davis, en circunstancias que tenistas de tremendo prestigio en otras naciones, en muchos casos ni siquiera se hacen pagar si es que se trata de defender los colores patrios. Pero ese no es el punto.
Lo es que el intercambio “de opiniones” por ponerle un nombre, significó la decisión de Fernando González de renunciar al elenco de la Davis, dice que irrevocablemente mientras esté la Federación en las manos que está.
Lamentable resolución del más destacado deportista chileno de los tiempos actuales y uno de los mejores de todas las épocas. Su enorme e innegable calidad no le da derecho, a mi entender, a pretender sacar o colocar presidentes de federaciones, independientemente de su punto de vista acerca de la labor que ese mandatario desarrolla.
El de González no es el único caso. El mejor futbolista chileno en canchas foráneas es, según opinión prácticamente unánime en nuestro país, David Pizarro, quién acaba de renovar contrato por 5 años con la Roma, recibiendo por cada temporada 5 millones de euros.
El talentoso mediocampista renunció a la selección nacional anterior, cansado de la inconsecuencia de su entrenador de entonces, Juvenal Olmos, y de la indisciplina reinante.
Pero sucede que hoy es otra selección. Con Marcelo Bielsa se logró una disciplina absoluta y necesaria.














