En la foto, Claudio Bravo, arquero de la selección de Chile y de la Real Sociedad de España.
Escribo al término del primer tiempo de Chile-Brasil. Vamos perdiendo 0-2, lo que genera un sabor amargo, porque durante largos pasajes Chile dominaba, Chile anticipaba, Chile llegaba... pero los goles los hacía Brasil, quién perdió incluso un penal lanzado por Ronaldhino, que atajó brillantemente Bravo.
En esta miscelánea que nos hace deambular entre lo positivo y lo negativo, recuerdo antes del encuentro una pincelada lamentable. Se ejecutaba el himno nacional de Brasil y nuestro público mal educado, "rasca", pifió la ejecución. Está bien silbar ante un tiro libre rival, pero hacerlo durante el himno patrio del adversario, amén de inconducente, habla muy mal de nosotros.
Los brillantes minutos de Chile, cuando literalmente hizo desaparecer a su linajudo contrincante, no sirvieron. Todavía 0-0, Suazo sin más obstáculo que el arquero y con pelota dominada, la tiró a las nubes.
El problema es que un tiro libre de Ronaldinho fue desviado por Luis Fabiano y quedamos en desventaja ya a los 21 minutos de juego.
Estrada, eficiente en la "U", hoy no ha dejado chambonada por cometer, entre ellas el penal indiscutible que para su fortuna lo perdió "Dinho" ante la magistral contención de Claudio Bravo, pero tras la entrada a la cancha de Valdivia quién reemplazo a Droguett, Luis Fabiano hizo otra fantasía con Robinho, quién fusiló a Bravo y estamos perdiendo 0-2.
Es rescatable el espíritu de nuestro equipo, ofensivo, rápido, inclaudicable, pero seguimos al déficit con las infracciones innecesarias de Vidal o las fallas inconcebibles de Estrada.
Va a empezar el segundo tiempo y por supuesto mi ánimo no es el mejor.
Y terminó otra noche triste para el fútbol chileno. Perdimos 0-3.
Parecía que todo podía mejorar cuando al minuto del segundo lapso, el paraguayo Torres expulsó a Kleber por justificada segunda amarilla, pero no contábamos con que nuestro elogiado Jorge Valdivia demostrara que su madurez equivale a la de un niño de 10 años.
A los 16 minutos de la segunda etapa, el ex colocolino entró en plancha y le mostraron la roja, de modo que perdíamos la ventaja de un hombre más, por una acción infantil.
Antes Humberto Suazo ya había remarcado que no era su noche, al fallar otra vez estando en solitario frente al pórtico. Se habían quedado en el camarín en el segundo tiempo Vidal y Mark González, entrando Cereceda y Beusejour, quienes no hicieron diferencia.
Los cambios en Brasil, como el reemplazo de Ronaldhino a los 7 minutos, tampoco se notaron, porque los verdeamarillos tan vilipendiados debido a su supuesto mal momento, ni se despeinaron para generarse cada cierta cantidad de minutos fáciles opciones de gol, ante un equipo desesperado por descontar.
Hasta la sacamos barata con un sólo gol más, en contra, marcado por Luis Fabiano otra vez, quién le hizo un túnel a Claudio Bravo.
En suma, ante una Colombia tan necesitada como nosotros de una revancha este miercoles, deberemos buscar tres puntos vitales para seguir en la pelea, pero tal como se dieron las cosas en el encuentro que acaba de finalizar, parecía que podíamos seguir toda la noche buscando hacer un gol y no había cómo.