
Con este título escribí en octubre de 2006 un post en referencia a los tiempos en que Fernando Riera quitó la sal y el agua al mejor futbolista chileno de la época, Enrique Cuacuá Hormazabal, por no adaptarse a la disciplina de ese connotado entrenador y, no obstante, Chile fue tercero en el Mundial de 1962 en casa. Sin Cuacuá en el magno certamen, ni en todo el proceso de preparación del equipo.
Traigo el recuerdo al tapete, porque en los últimos días los diarios El Mercurio y La Tercera en líneas de 2 calificados periodistas, mencionaron el mismo ejemplo, a propósito de la situación vinculada con Arturo Vidal.
Bien sabemos que el ex colocolino es un joven de enorme proyección y de vertiginoso ascenso en su carrera, actualmente en Bayern Leverkusen de la primera división alemana. Pero cuando el jefe técnico de la selección chilena, Marcelo Bielsa, lo convocó para el torneo Esperanzas de Toulon, que fue un verdadero laboratorio para la forma en que Chile se plantó ante Bolivia y Venezuela en las clasificatorias mundialistas, se negó a ir, aduciendo su derecho a vacaciones, argumento afortunadamente no utilizado por los demás integrantes del grupo.
Luego Vidal minimizó la opción de sus compañeros y descalificó públicamente al propio Bielsa.
Ya sabemos que tanto en el Mundialito de Toulon, en que Chile fue vicecampeón, como ante bolivianos y venezolanos, este joven equipo chileno, integrado en muchos puestos por jugadores que ni siquiera son titulares en sus clubes, rayó a gran altura, obteniendo en las clasificatorias a Sudáfrica 2010 excelentes 6 puntos de un máximo de 6. Claro, hay algunos que no son Sub 23 en el equipo adulto, pero la base del plantel se generó en Toulon.
Ahora resulta que Vidal dice que haría cualquier cosa por volver a la selección.
¡Ahora! ¡Que tardío!
Ya sus compañeros hicieron el sacrificio, perdieron legítimas vacaciones y se la jugaron por el honor de representar a Chile en la expresión deportiva que más entusiasma a nuestro pueblo.
De modo que Bielsa repitió en este caso con Vidal, un principio de autoridad similar a Fernando Riera con respecto a Cuacuá Hormazábal. Y en ambos casos sin las "figuritas", el resultado fue estupendo.
Y hablo en plural, porque la falta de disposición para con la roja no es solamente de Vidal. También cavaron su propia exclusión esta vez, Luis Jiménez y Mauricio Isla.
Para terminar el capítulo, trascribo lo que en su edición de hoy publica El Mercurio, en relación con el malestar que Vidal le manifestó a Bielsa mientras estaba en la selección para compromisos anteriores. El entrenador argentino lo había reprendido de este modo:
"Todo lo que usted hace es un desorden. De nada sirven las piernas a la altura de la cabeza. Si conmigo quiere jugar, debe hacer el trabajo que se le pide y no el que usted piensa. No hacen falta los héroes en el fútbol".
Desafortunadamente, en lugar de aplicarse a lo que le solicitaba el DT, Arturo Vidal equivocó el camino.
A todo esto ya regresaron desde Puerto La Cruz los integrantes de la selección chilena, en medio de un caos formado por fanáticas y fanáticos quienes en el éxtasis de su entusiasmo, casi no los dejaron salir del aeropuerto.
Ojalá los mismos fanáticas y fanáticos no sean quienes los hostilicen a la primera derrota, porque así somos de volubles los chilenos.
Foto: colo_colo.tripod.com










