Ni ángel... ni demonio.
Tras la llamativa victoria de Everton en el torneo de apertura del fútbol chileno, han vuelto a verse posiciones extremas acerca de la capacidad del ex técnico de la selección chilena, Nelson Acosta.
Los más osados siguen atribuyendo al calvo estratega una gran dosis de suerte, sin la cual nada sirve, pero pretender que ese factor de éxito es su única virtud, es ser ciego o mal intencionado.
Entre sus cualidades y sus defectos, hay situaciones indiscutibles:
Acosta, efectivamente, logró con Everton algo grande. Tras una actuación zigzagueante en el torneo regular, en que en todo caso su club obtuvo 32 puntos contra solo 27 de Colo Colo, los viñamarinos estuvieron notables en la parte final y decisiva del torneo. El hecho de haber perdido como locales tres-cero ante Audax y luego en la revancha en Santiago haber ganado 4-1; haber eliminado a Universidad de Chile con una victoria concluyente 3-1 de visita, rubricada con un 1 a 1 en Viña y, finalmente, haber dado vuelta el 0-2 en contra ante Colo Colo con un excelente e inesperado 3-0 en casa, es mérito total.
En estas instancias, Everton mostró calidad individual y colectiva, gran juego de conjunto, poder de reacción y aplicación extrema. Los cambios fueron ajustados a las necesidades del momento y ni siquiera el darse por descontado en muchos sectores que las ventajas en el marcador tras los primeros partidos ante Audax y Colo Colo eran apabullantes en favor de los rivales, amilanó la fe de los oro y cielo.
En este escenario, el mérito del actual DT de Everton es innegable. Acosta supo transmitir a sus dirigidos sus convicciones y su fortaleza, sin complicaciones excesivas.
Y ahí está el resultado, como cuando hace algunos años lograra dos títulos con Cobreloa. Que no se diga que con los nortinos no es gracia, porque su actual entrenador, Gustavo Benítez, con una plantilla muy alta en costo, a duras penas clasificó a los Play Off con escuálidos 23 puntos.
También quedó en el camino la "U" de Arturo Salah, que está en las antípodas de Acosta en su enfoque del fútbol, siendo un entrenador muy apegado a los esquemas fijos y lo que dicen los libros. Pero sus indiscutibles méritos, hace tiempo no le han servido para igualar o al menos acercarse a los logros de Acosta.
El capítulo selección nacional es otra historia. Es evidente que en estas etapas Acosta bailó con la bonita y con la fea. Nos llevó a segunda fase en un Mundial, le ganamos a Inglaterra en Wembley e incluso nuestro equipo B. venció el día antes a su similar del mismo país; fuimos también terceros en los Juegos Olímpicos.
Pero hubo puntos erráticos ostensibles que le costaron a Acosta dos veces su salida del "equipo de todos".
En la segunda ocasión, todavía muy fresca en el recuerdo, las dos goleadas que nos hizo Brasil en Copa América, dolieron mucho.
Ahí a "don" Nelson le tembló la mano para haber sacado de raíz del equipo, a todos quienes creyeron que la celebración por la clasificación a segunda ronda permitía excesos tan infantiles como de vuelta de una farra tirarse jamones y mermeladas por la cabeza y hacerle una ronda patética a una indefensa turista norteamericana.
Pero tras el escándalo, Jorge Valdivia jugó igualmente en el segundo partido frente a los brasileños y así nos fue. Nos volvieron a golear.
Acosta en sus comienzos como técnico, descendió con Fernández Vial, tras años le fue mal en el Cruz Azul mejicano e igualmente mientras estuvo a cargo de la selección boliviana por corto tiempo, pero claramente son más los éxitos que sus fracasos.
A propósito de la selección chilena, es el momento de poner el punto sobre la letra i precisa.
Cuando miles se extrañan que todavía no se haya reincorporado a Valdivia a la roja, pese a haber cumplido ya la mitad del castigo por los hechos de indisciplina narrados más arriba, nos olvidamos que nunca el ex colocolino ha jugado bien en nuestro combinado y oportunidades las ha tenido. Su actual momento estelar en el fútbol de Brasil hace pensar que, tal vez y ojalá, si es que es llamado al retorno pueda por fin destacar también con nuestra camiseta, pero para ello primero debería darse un baño de humildad.
Y, por último, para no cansarlos, ya que hablamos de directores técnicos, es de esperar que la clara preferencia del entrenador de nuestra selección Marcelo Bielsa en favor de la disciplina y la entrega a la roja, no desmerezca nuestra opción en las clasificatorias al Mundial, pero actitudes de soberbia y falta de compromiso como las demostradas por Vidal, Isla y Jiménez, naturalmente merecen que se prefiera a quienes consideran un honor estar en el equipo de todos y que sacrifican vacaciones inclusive en su vocación de servicio por la causa de millones de chilenos, como son los casos de Carlos Villanueva, Claudio Bravo y Humberto Suazo, entre otros.
Tras la llamativa victoria de Everton en el torneo de apertura del fútbol chileno, han vuelto a verse posiciones extremas acerca de la capacidad del ex técnico de la selección chilena, Nelson Acosta.
Los más osados siguen atribuyendo al calvo estratega una gran dosis de suerte, sin la cual nada sirve, pero pretender que ese factor de éxito es su única virtud, es ser ciego o mal intencionado.
Entre sus cualidades y sus defectos, hay situaciones indiscutibles:
Acosta, efectivamente, logró con Everton algo grande. Tras una actuación zigzagueante en el torneo regular, en que en todo caso su club obtuvo 32 puntos contra solo 27 de Colo Colo, los viñamarinos estuvieron notables en la parte final y decisiva del torneo. El hecho de haber perdido como locales tres-cero ante Audax y luego en la revancha en Santiago haber ganado 4-1; haber eliminado a Universidad de Chile con una victoria concluyente 3-1 de visita, rubricada con un 1 a 1 en Viña y, finalmente, haber dado vuelta el 0-2 en contra ante Colo Colo con un excelente e inesperado 3-0 en casa, es mérito total.
En estas instancias, Everton mostró calidad individual y colectiva, gran juego de conjunto, poder de reacción y aplicación extrema. Los cambios fueron ajustados a las necesidades del momento y ni siquiera el darse por descontado en muchos sectores que las ventajas en el marcador tras los primeros partidos ante Audax y Colo Colo eran apabullantes en favor de los rivales, amilanó la fe de los oro y cielo.
En este escenario, el mérito del actual DT de Everton es innegable. Acosta supo transmitir a sus dirigidos sus convicciones y su fortaleza, sin complicaciones excesivas.
Y ahí está el resultado, como cuando hace algunos años lograra dos títulos con Cobreloa. Que no se diga que con los nortinos no es gracia, porque su actual entrenador, Gustavo Benítez, con una plantilla muy alta en costo, a duras penas clasificó a los Play Off con escuálidos 23 puntos.
También quedó en el camino la "U" de Arturo Salah, que está en las antípodas de Acosta en su enfoque del fútbol, siendo un entrenador muy apegado a los esquemas fijos y lo que dicen los libros. Pero sus indiscutibles méritos, hace tiempo no le han servido para igualar o al menos acercarse a los logros de Acosta.
El capítulo selección nacional es otra historia. Es evidente que en estas etapas Acosta bailó con la bonita y con la fea. Nos llevó a segunda fase en un Mundial, le ganamos a Inglaterra en Wembley e incluso nuestro equipo B. venció el día antes a su similar del mismo país; fuimos también terceros en los Juegos Olímpicos.
Pero hubo puntos erráticos ostensibles que le costaron a Acosta dos veces su salida del "equipo de todos".
En la segunda ocasión, todavía muy fresca en el recuerdo, las dos goleadas que nos hizo Brasil en Copa América, dolieron mucho.
Ahí a "don" Nelson le tembló la mano para haber sacado de raíz del equipo, a todos quienes creyeron que la celebración por la clasificación a segunda ronda permitía excesos tan infantiles como de vuelta de una farra tirarse jamones y mermeladas por la cabeza y hacerle una ronda patética a una indefensa turista norteamericana.
Pero tras el escándalo, Jorge Valdivia jugó igualmente en el segundo partido frente a los brasileños y así nos fue. Nos volvieron a golear.
Acosta en sus comienzos como técnico, descendió con Fernández Vial, tras años le fue mal en el Cruz Azul mejicano e igualmente mientras estuvo a cargo de la selección boliviana por corto tiempo, pero claramente son más los éxitos que sus fracasos.
A propósito de la selección chilena, es el momento de poner el punto sobre la letra i precisa.
Cuando miles se extrañan que todavía no se haya reincorporado a Valdivia a la roja, pese a haber cumplido ya la mitad del castigo por los hechos de indisciplina narrados más arriba, nos olvidamos que nunca el ex colocolino ha jugado bien en nuestro combinado y oportunidades las ha tenido. Su actual momento estelar en el fútbol de Brasil hace pensar que, tal vez y ojalá, si es que es llamado al retorno pueda por fin destacar también con nuestra camiseta, pero para ello primero debería darse un baño de humildad.
Y, por último, para no cansarlos, ya que hablamos de directores técnicos, es de esperar que la clara preferencia del entrenador de nuestra selección Marcelo Bielsa en favor de la disciplina y la entrega a la roja, no desmerezca nuestra opción en las clasificatorias al Mundial, pero actitudes de soberbia y falta de compromiso como las demostradas por Vidal, Isla y Jiménez, naturalmente merecen que se prefiera a quienes consideran un honor estar en el equipo de todos y que sacrifican vacaciones inclusive en su vocación de servicio por la causa de millones de chilenos, como son los casos de Carlos Villanueva, Claudio Bravo y Humberto Suazo, entre otros.










