Palabras del entrenador de River Plate a segundos del final del partido empatado hace pocos minutos, cero a cero, contra Racing, equipo visitante, por el Clausura argentino.
El chileno Sánchez, quién ingresó solo en el segundo tiempo, sin necesidad que se lo remarcara Simeone corría, luchaba, combinaba estupendamente y se proyectaba en ofensiva, pese a que el DT desnaturalizaba su juego. Nada decía el estratego cuando otros se equivocaban constantemente en el pase o perdían la marca.
Es insólito que a un puntero tradicional exitoso y que al propio River le daba frutos antes que Simeone lo cambiara de puesto, sea prácticamente al único que le grita todo el rato y como en el partido ante Católica en Santiago le suba el tono en forma airada cada vez que quiere, o sea durante toda la permanencia del ex colocolino en la cancha.
Pero a Simeone se le ocurrió que Alexis debe ser mediocampista, que debe desdoblarse para volver a ser puntero de repente, que debe defender como zaguero, que debe... que debe... que debe.
A Abreu, a Ortega, no se le pide lo mismo.
Incluso Sánchez tiene que aceptar los reclamos airados del uruguayo Sebastián Abreu, como en el cotejo en Santiago de mitad de semana, porque no centró por arriba para el cabezazo del charrúa, en vez de entregarla por bajo a Ortega quién perdió el gol solo frente al arco.
Se ha formado la organización TCA, Todos contra Alexis.
Parte fundamental en esta campaña la tienen aquellos compatriotas de mentalidad pequeña y ruin, integrantes de la barra de Universidad Católica, quienes frente a River se deleitaron en insultar, escupir y lanzar proyectiles al ex jugador de Colo Colo y Cobreloa, presumiblemente por el pasado colocolino de Sánchez, lo que es otra estupidez.
Alexis estuvo más tiempo en Cobreloa que en Colo Colo y además se había probado todavía niño en las divisiones menores de la propia UC, sin quedar, lo que habla muy mal del ojo poco avizor de los encargados.
Un amigo, cuando analizábamos lo extraño de la reacción de esos fanáticos en San Carlos que desahogaban su envidia, encono e imbecilidad contra un muchacho chileno de solamente 20 años de edad, que se abre paso en el fútbol internacional, me dijo algo que suscribo:
"Es un problema aspiracional".
Claro. Esos energúmenos, en su mayoría, son tipos que como no tienen lugar entre "los dirigentes " de las barras bravas de la "U" y de Colo Colo, consideran de buen tono ocupar el status de hinchas de Católica, pasándose de revoluciones y siendo más papistas que el Papa.
Pero aquellos otros individuos que son verdaderamente hinchas de la UC y para quienes Sánchez fue objeto también durante toda la jornada de improperios y odios sin razón lógica... ¿Irán los domingos a misa sumisos y puros de espíritu?
Lo pregunto porque supongo que algún vaso comunicante habrá entre ser hincha de Católica y ser católico.
En suma, entre Simeone, Abreu y los fanáticos beligerantes de la UC, se ha creado ese movimiento inaudito y novedoso de iniciales TCA: Todos contra Alexis.









