Menos mal que terminó el partido por las clasificatorias al Mundial de Sudáfrica, con Chile perdiendo "apenas" dos a cero en Buenos Aires, porque en verdad Argentina pudo habernos goleado. Escribo al calor de los pensamientos que se atolondran, tras un encuentro que acaba de finalizar y con la imagen de la notable superioridad trasandina, aumentada tras la torpe expulsión de Álvarez muy temprano en el segundo tiempo. Cristían Álvarez, no podía pretender quedarse en la cancha después de ganarse con razón dos amarillas con pocos minutos de diferencia.
Tenía razón también Maradona quién expresó en la víspera que dudaba que Bielsa pudiera cambiar de un día para otro la realidad del fútbol chileno. Tenemos la esperanza que lo logre, pero en el curso del tiempo. Seguramente Juvenal Olmos debe estar diciendo entre sus íntimos que en las eliminatorias anteriores con el equipo a su cargo se empató, mientras que Nelson Acosta debe estar pregonando que también la selección chilena a su cargo con miras al Mundial 98 arañó un punto en Buenos Aires. Ello es efectivo, pero en el caso de Acosta nos colgamos de nuestro travesaño todo el rato y en el de Olmos, Argentina nos dió un baile colosal, atenuado de súbito con 2 goles de contragolpe.
Podemos además agradecer al juez uruguayo Vásquez que no haya expulsado a pocos minutos del final a Mark González, quién totalmente fuera de sí encendió una mecha de violencia innecesaria y de ofuscación extrema, tema en el cual Bielsa va a tener mucho trabajo para convencer a varios de los nuestros que no se pasen de revoluciones.
Al final, fueron dos goles en el primer tiempo de tiro libre magistralmente lanzados por Juan Román Riquelme, los que generaron la diferencia en el marcador y ante esa calidad notable para la especialidad nada hay que decir, salvo pensar que en una instancia similar probó puntería Mark González para Chile cuando ya perdíamos uno a cero, con un "tirito" sin norte por bajo, que rebotó en la barrera.
Pero ¿para qué seguir llorando sobre la leche ya derramada?. Ahora nos toca en casa Perú y ahí sí que no hay atenuante para no responder en plenitud. En la anterior clasificatoria Chile tras igualar en Buenos Aires, le ganó a Perú y partimos con promisorios 4 puntos, luego dilapidados con resultados muy malos. Ojalá tras esta primera vuelta partamos con 3, pero respaldados en el transcurrir de las fechas.
Tenía razón también Maradona quién expresó en la víspera que dudaba que Bielsa pudiera cambiar de un día para otro la realidad del fútbol chileno. Tenemos la esperanza que lo logre, pero en el curso del tiempo. Seguramente Juvenal Olmos debe estar diciendo entre sus íntimos que en las eliminatorias anteriores con el equipo a su cargo se empató, mientras que Nelson Acosta debe estar pregonando que también la selección chilena a su cargo con miras al Mundial 98 arañó un punto en Buenos Aires. Ello es efectivo, pero en el caso de Acosta nos colgamos de nuestro travesaño todo el rato y en el de Olmos, Argentina nos dió un baile colosal, atenuado de súbito con 2 goles de contragolpe.
Podemos además agradecer al juez uruguayo Vásquez que no haya expulsado a pocos minutos del final a Mark González, quién totalmente fuera de sí encendió una mecha de violencia innecesaria y de ofuscación extrema, tema en el cual Bielsa va a tener mucho trabajo para convencer a varios de los nuestros que no se pasen de revoluciones.
Al final, fueron dos goles en el primer tiempo de tiro libre magistralmente lanzados por Juan Román Riquelme, los que generaron la diferencia en el marcador y ante esa calidad notable para la especialidad nada hay que decir, salvo pensar que en una instancia similar probó puntería Mark González para Chile cuando ya perdíamos uno a cero, con un "tirito" sin norte por bajo, que rebotó en la barrera.
Pero ¿para qué seguir llorando sobre la leche ya derramada?. Ahora nos toca en casa Perú y ahí sí que no hay atenuante para no responder en plenitud. En la anterior clasificatoria Chile tras igualar en Buenos Aires, le ganó a Perú y partimos con promisorios 4 puntos, luego dilapidados con resultados muy malos. Ojalá tras esta primera vuelta partamos con 3, pero respaldados en el transcurrir de las fechas.







