jueves, octubre 29, 2009

Pellegrinadas


Hace décadas, O'Higgins de Rancagua armó un equipo con lo más granado del fútbol chileno. Se discutía entonces si era mejor Robledo o Meléndez como delantero. Pues, fueron contratados los dos, además del rutilante Jaime Ramírez quién también fue incorporado al ataque. En la defensa el astro fue el seleccionado argentino Federico Vairo, pero por calidad total de plantel y cantidad de estrellas, O'Higgins hacia historia.

El diario El Rancagüino al comenzar el torneo publicaba: "Hoy se inicia la disputa por el subcampeonato" dando por descontado que O'Higgins iba a ser el campeón. Al cabo de todas las fechas... quedó sexto.


Esto y múltiples casos en todo el mundo en diferentes tiempos, demuestran que la contratación de grandes jugadores no garantiza el éxito.


Real Madrid lo sabe muy bien. Hace años busca la reedición de sus glorias, obteniendo incluso títulos, pero echando de todos modos al Director Técnico de ese logro o bien perdiendo la paciencia con otros entrenadores, al no darse los resultados esperables.


El chileno Manuel Pellegrini estaba feliz en Villarreal, club de segunda línea en España. Había catapultado al "submarino amarillo" a realizar grandes campeonatos y a destacar habitualmente en los torneos europeos. Antes, el técnico compatriota, alcanzó laureles en Liga de Quito, en San Lorenzo y en River de Argentina. Era, aparentemente, el momento para emprender caminos más complicados. Y, entonces, recibió la oferta de uno de los clubes más poderosos del mundo.


Sus primeros resultados tras la pretemporada en la entidad merengue fueron buenos, pero ya se le empezó a cuestionar. Hasta que la derrota ante Sevilla a nivel interno, por la Champions frente a Milan como local y, sobretodo, el 0-4 de visita en la Copa del Rey en la localidad de Alcorcón, de tercera división, gatillaron la furia en su contra.

Está claro que si un equipo de tal alcurnia, aun con algunos suplentes en su formación pero todos de gran nivel, es apabullado por un "outsider", más que del entrenador, la culpa es de quienes siendo de los jugadores mejor pagados del mundo, no mojan la camiseta y hacen de perdonavidas del rival, con las funestas consecuencias conocidas.


Libre de pecado no está Pellegrini, porque se supone que debe infundir como líder del grupo la mística necesaria para superar egos y posiciones individuales de "estrellita". Pero de ahí a aceptar como normal que tras el "Alcorconazo" un diario del prestigio de Marca lance en portada la invocación de "Vete ya" hay mucha distancia.


¿Los periodistas debemos ser objetivos o es aceptable que seamos hinchas desenfrenados?


Hace poco nuestro Colo Colo, el club más popular en Chile, tuvo semanas infames y los hinchas pedían la salida de Hugo Tocalli, ex entrenador de la selección juvenil argentina, campeona del mundo. En el estadio los fanáticos cantaban "Tocalli ya se va...ya se va... ya se va". Hasta que Colo Colo levantó y ya lleva 4 partidos consecutivos ganados con hinchas tranquilos. Pero en los malos momentos se explicaba la reacción de los parciales. Sin embargo era inimaginable que en algún diario se hubiera inserto algún titular institucional exigiendo la salida de Tocalli, porque una cosa es la reacción de los partidarios en las gradas y otra la que debemos asumir los comunicadores.


En ese aspecto resulta asombroso que el mismo Marca pida en tono de ultimátum la salida de Pellegrini, y lo que es peor, en crónica misma predisponga a la afición madridista ya de por si muy choqueda, con frases como que los partidarios del Real harán sentir en el próximo partido su repudio al mister.


Es muy posible que en el curso de las próximas horas, principalmente si no se logra vencer a Getafe y en Milán al local, Pellegrini sea efectivamente historia pasada en Real Madrid.

Se me ocurre que se sentiría como quién "se sale"de un huracán.


sábado, octubre 24, 2009

Señalización caminera insuficiente




En otro post ya me he referido a las omisiones inaceptables que tienen los indicadores camineros en Chile, situación extraña dado el innegable progreso que en muchos aspectos experimenta nuestro país.

La labor de la Dirección de Vialidad no guarda relación con los adelantos en extensión y calidad de las diversas rutas y caminos en Chile.

Un ejemplo palpable de desidia lo experimenta el viajero si toma, desde la costa central viniendo de Valparaíso o Viña del Mar, la ruta que lleva al balneario de Algarrobo. Virando a un costado de la ciudad de Casablanca, se avanza cómodamente y si nuestro destino final fuera el puerto de San Antonio, o las localidades de San Sebastián o Cartagena, existe ahora una opción con excelente camino pero pésimamente marcada.

Tras la señal que nos hace virar a la derecha para luego pasar por debajo de la ruta a Algarrobo y encaminarnos al otro destino, de súbito aparece una encrucijada.
Los letreros nos invitan a tomar Lagunillas u Orrego Bajo. Los iniciados sabemos por experiencia que debemos elegir Lagunillas, pero sucede que el turismo por cierto admite la presencia de “pajaritos nuevos”, esto es gente que proviene de otras zonas nacionales y también del extranjero, que no merecen señales tan incompletas. Ni la pequeña y desconocida localidad de Orrego Bajo tampoco merece el repudio de quienes apostaron a seguir esa dirección equivocadamente, debido a la indicación caminera incompleta.
La imagen corresponde a

lunes, octubre 19, 2009

Demagogia galopante



¿De qué otra manera se podría definir?

3 Parlamentarios chilenos, tras el éxito de nuestra selección de fútbol que ganó el derecho a ir al Mundial Sudáfrica 2010, propusieron en un arrebato populista y demagógico entregar a Marcelo Bielsa, el argentino adalid del éxito, la nacionalidad por gracia.

No es que el DT rosarino, quién convirtió años de frustraciones de multitudes en agradable miel de realidades sea inmerecedor de aquello, pero es bueno recordar que hace un tiempo cuando Chile brilló en el tenis mundial gracias a otro argentino, Horacio de la Peña, también surgió una iniciativa similar en su beneficio, que luego fue desechada tras someterse al supuesto beneficiado a un ruin intercambio de discusiones, objeciones y descalificaciones que este por cierto no merecía.
De la Peña, avencindado desde hace años entre nosotros, por supuesto no había solicitado la nacionalidad por gracia y tuvo que asistir involuntariamente a un show mediático en que a su alero se tejían desde el Parlamento y por la prensa toda suerte de reacciones, cosa que hacía a la gente bien nacida de este país sentir vergüenza ajena.

No obstante aquella experiencia y al dicho “al que da y quita le sale una corcovita”, también en el marco del fenómeno Bielsa, surgió la proposición similar que beneficiaría a quién es hoy para millones de chilenos casi un héroe.

Sin embargo el primero en poner paños fríos a la oferta fue el propio entrenador trasandino, al decir que para ser chileno por gracia se necesita algún mérito mayor que clasificar a un Mundial.

Bielsa ha tenido la virtud, esta vez como en otras ocasiones, de manifestar su naturaleza en forma plena, tal como cuando recién después del partido ante Ecuador con que finalizó Chile su exitosa campaña diera rienda suelta a su alegría, expresada antes solamente con cuenta-gotas pese al logro de victorias tan sonadas como ante Argentina en Santiago, Paraguay en Asunción, Bolivia en La Paz, Perú en Lima o Colombia en Medellín.
En cada una de esas oportunidades mientras miles y miles de chilenos celebraban algo que apenas podían creer, Marcelo Bielsa se mantenía imperturbable, seguramente convencido de que mientras no cristalizara el trabajo, quedaba mucho camino por recorrer.

También Bielsa puso paños fríos al clamor que se le extendiera desde ya contrato para permanecer a cargo de nuestra selección más allá del Mundial próximo, al decir en sus palabras, que un torneo de esa índole marca de tal forma, que resulta precipitada alguna resolución previa en la materia.

Entonces, sucede una vez más que el brillante DT argentino nos ha dado lecciones de cordura, que se contraponen con el calificativo de “loco”, que se le endilga, bastante injusto a la luz de los hechos.

Pareciera en los casos expuestos, que los locos somos los demás y el cuerdo es él.

martes, octubre 13, 2009

Las confesiones de mi hijo adicto

No todos comprenden que el fútbol puede ser una adicción. Por cierto más sana que otras. Pero, al fin y al cabo, adicción.

Con motivo del partido del pasado sábado entre Colombia y Chile, en que el país entero esperaba ilusionado la clasificación al Mundial de Fútbol, el matutino La Tercera presentó un reportaje acerca del por qué los chilenos se conmueven con este deporte.

En ese marco, mi hijo Mauricio, publicó una columna con su propio sentir al respecto, la que me permito reproducir:



Confesiones de un adicto


(Publicado en Tendencias, de La Tercera, 10 de octubre de 2009)


Por Mauricio Lob
Subeditor general de La Tercera


Hola, soy Mauricio y soy adicto al fútbol. Escribo esto cuando llevó sólo 11 horas de abstinencia: anoche vi el partido de Lota Schwager con Colo Colo por la Copa Chile. Pero, para ser sincero, en realidad llevo sólo dos, porque en la mañana escuché todos los despachos radiales desde Colombia por la previa del partido de Chile. Iba manejando y sacaba las cuentas de lo que nos sirve o no, analizaba los cambios que hará Bielsa y proyectaba el negro futuro de Maradona si Argentina no le gana a Perú.


Sí, soy adicto: voy al estadio, tengo 10 canales de deportes en mi plan de TV, veo partidos antiguos, tengo un archivo personal con grandes encuentros, juego Fifa, leo deportes, consumo deportes, escucho y navego en busca de deportes. Converso de fútbol en aperitivos, almuerzos y sobremesas, a la hora del café y del desayuno. Veo mil veces los goles y repaso mentalmente jugadas. Sí, también he viajado a otros países sólo para ver fútbol.


¿Cuándo comenzó mi adicción? Supongo que como a los tres o cuatro años, escuchando a mi padre, relator deportivo, o acompañándolo al estadio. Mi primera vez fue en el Vulco, de San Bernardo, viendo a Magallanes contra Rangers. Mi familia materna era de Magallanes y mi primer banderín fue también del "Maga", aunque al poco tiempo busqué mi propio camino y emigré del padre al hijo (aclaro: de Magallanes a Colo Colo, para los que no sean adictos).


Un par de años después ya pasaba domingos completos en el Santa Laura viendo los programas triples, en los que había -citando a los comentaristas de la época- partidos de "matiné, vermouth y noche". Grandes tardes con secuencias del tipo Palestino con O'Higgins, Unión Española con Fernández Vial y Colo Colo con Audax Italiano.


A menudo me olvido de cumpleaños y fechas históricas relevantes. Pero tengo claro lo que pasó el 3 de julio de 1987 en Córdoba, el 3 de septiembre de 1989 en el Maracaná, el 5 de junio de 1991 en el Monumental, el 11 de febrero de 1998 en Wembley o el 11 de junio de ese año en Burdeos... Me casé un día en que, para pesar mío, la "U" empató a cero con Santiago Morning y fue campeón el '99. Afortunadamente, el mal presagio no se ha materializado. Mi tercer hijo nació el 17 de octubre de 2007, cuando -ya con Bielsa en el banco- la selección le ganó a Perú en el Nacional. Vi el partido en la clínica.

Entre mis amigos adictos he escuchado muchas teorías acerca del origen de la relación del fútbol con el hombre. Y creo que puedo clasificarlos en tres grupos. 1) Los freudianos, esos que adhieren a la tesis importada a Chile por Caszely de que hacer un gol -o gritarlo- es sólo comparable y/o equivalente a un orgasmo. 2) Los darwinistas, que suponen que el fútbol fue capaz de imponerse sobre todas las otras disciplinas y se transformó en un fenómeno cultural gracias a su épica, que convierte a los jugadores en los gladiadores de hoy. 3) Los creacionistas, esos que dicen que en la Biblia se cometió un solo error, porque al séptimo día, en lugar de descansar, Dios fue al estadio.

No adscribo a ninguna de esas absurdas corrientes. Tengo claro que si se trata de buscar un motivo racional que explique el fanatismo no habrá respuesta cuerda. Dicen que los seres humanos actúan en un 93% por emoción y sólo un 7% por la razón. El fútbol claramente está en el primer grupo. ¿Por qué a los hombres nos gusta tanto? No creo que exista causa única ni científicamente comprobable.


Ni siquiera puedo contestar con certeza por qué me gusta a mí. Creo que porque de chico me permitía jugar y soñar en grande, y de grande me hace soñar y jugar como cabro chico. Ahora último he reforzado mi afición, porque uno de mis hijos está resultando ser tanto o más fanático que yo.

Sí, soy adicto. Y a mucha honra estoy traspasando esa adicción a mi descendencia.

sábado, octubre 10, 2009

Chile al Mundial


Vista de Medellín, ciudad en que Chile se consagró como país mundialista

Es difícil separar la emoción que genera la clasificación al Mundial 2010 en Sudáfrica, de un análisis frío para un partido caliente, intenso, áspero en el epílogo, cambiante en el marcador y frustrante para el local. Pero en ese marco generado en Medellín, el fútbol chileno concretó su envión al magno torneo, venciendo por primera vez en eliminatorias mundialistas en suelo colombiano, además de remontar un 0-1 inicial producido ya a los 12 minutos tras un autogol de Vidal a raíz de una desinteligencia gigantesca entre el arquero Bravo y el "pitbull" Medel.





A la larga el partido mismo es anécdota, en la lucha por dos años con la batuta de Marcelo Bielsa por conquistar el paso al Mundial, en que por cierto hubo de dulce como ganarle a Argentina por primera vez en estas instancias y vencer de visita en Paraguay, en Perú, en Bolivia, en Venezuela, y también de agraz cuando de local caímos ante los propios guaraníes y frente a Brasil.





El saldo es enormemente satisfactorio para un fútbol generalmente errante en resultados decisivos. Bielsa, venido desde el otro lado de la cordillera, cambió el rostro de nuestro quehacer internacional poniendo al servicio de la causa a jugadores compenetrados del juego en equipo, en que si faltaba uno, por muy astro que fuese, siempre había un compañero que lo hiciera tan bien o mejor.


Hoy mismo, ausente Alexis Sánchez, máximo valor del cuadro, entró Fabián Orellana y tal como había sucedido ante Argentina en que marcó el gol único de aquella noche triunfal, en la tarde colombiana fue rutilante, pese a ni siquiera haber debutado en su club español, y no obstante haber pasado meses desde su última actuación en nuestro Audax Italiano.





Pero sigamos con la historia de esta jornada. Ingresó Jorge Valdivia por Matías Fernández a los 31 minutos de juego, porque el segundo que estaba algo disminuido físicamente no alcanzaba a ofrecer la promesa de un alcanzable empate para los nuestros y como si hubiera operado una varita mágica, en dos minutos, con goles de Ponce y Suazo quedamos arriba en el marcador.




Bien entrado el segundo tiempo, igualó Moreno, aunque Valdivia en otra maciza entrega de Orellana y el propio habilitante después, concretaron este histórico logro que hizo salir a miles y miles de chilenos a las calles para celebrar alborozados.





Ya estamos entonces dentro del máximo certamen mundial junto a brasileños y paraguayos, mientras que el cuarto cupo directo y el quinto vía repechaje o repesca como se dice en algunos países, será disputado este miércoles por uruguayos, argentinos y ecuatorianos. Uno de ellos se quedará a la vera del camino. De modo que el partido en Santiago contra los nuestros, será para Ecuador decisivo, pero para los chilenos simplemente un motivo para celebrar la conquista tan anhelada, que se consolidó hoy en la ciudad en que murió Carlos Gardel. Con la tranquilidad de la misión cumplida y con creces, Chile será fiel de la balanza en esa lucha fratricida entre orientales, albicelestes y ecuatorianos.

viernes, octubre 02, 2009

40 años de matrimonio

4 de octubre. Cumplo 40 años de matrimonio. En el marco de la grata complicidad que existe entre los lectores de este blog y quién escribe, situación que me honra, me voy a permitir la reproducción de un viejo post, originado en 16 de septiembre de 2006, que me parece muy atingente con esta fecha, tan importante para mi.

Me voy a separar, porque a mi marido los fines de semana sólo le interesa el fútbol.
Así nos dijo en Radio Minería, en la década de los 90, una compañera en el Departamento de Prensa.

Entonces concluí que me había salvado de una grande, porque si es por eso, mi señora se debería haber separado de mí, al mes de casados. Sobre este punto, quiero reflexionar.
Se dice que si los padres pasan la mayor parte del tiempo fuera de la casa, los niños se crían desapegados, faltos de cariño, proclives a las drogas y se convierten en malos estudiantes.Expongo mi caso, no como autoreferencia, sino como demostrador de que aquello no siempre es efectivo.

Hubo años en que yo trabajaba desde las 6 de la mañana, hasta pasadas las 10 de la noche, entre Radio Minería, Canal 9 de la Universidad de Chile, el Servicio Alemán de Documentación de la Embajada Alemana y el diario El Cronista, como se llamaba La Nación durante un tiempo. Y eso era de lunes a viernes, porque los fines de semana y los festivos estaba en la transmisión del fútbol por radio y la labor en Canal 9, que significaba hacer las entrevistas deportivas, ir a los estudios de la tele a editar y luego presentar todo al aire.
Dije en un post anterior que cuando aún no se conocía en Chile el video, todo el trabajo había que hacerlo en telecine, por lo cual yo debía asesorar al técnico en la parte deportiva, en cuanto a donde cortar la película, pegarla con otra escena, etc. Y todo esto se realizaba con scotch. Simplemente con scotch.

En tanto, mi señora trabajaba como abogado de una empresa durante todo el día, pero a eso de la una de la tarde se daba maña para viajar, mientras los otros almorzaban, desde el centro de la ciudad hasta avenida Pedro de Valdivia, para retirar a mis tres niños del colegio, llevarlos a nuestra casa, entonces situada en avenida Presidente Riesco en la comuna de Las Condes, comerse a toda velocidad un sandwich porque no había más tiempo, y volver rauda a la oficina.
Gracias a Dios, el epílogo de esta historia tiene hoy a mi hija mayor, María Teresa, como abogado; Paulina, como dentista y Mauricio como periodista.

En el caso de Mauricio, me acompañó desde muy niño a las transmisiones deportivas, iniciándose luego, siendo todavía estudiante de la Universidad Diego Portales, como informador de cancha. Claro que él debía decir "atento Esteban" y yo contestarle "adelante Mauricio" y no como se podría suponer "atento papá"..."adelante hijo".

Hoy, en el otoño de mi vida, como dice la canción, veo con alegría que en este caso la familia no se disgregó por los respectivos matrimonios de los hijos, sino que se ha fortalecido al través de los nietos y del entrañable cariño recíproco, que echa por tierra la especie de que los tiempos modernos separan a los padres de los hijos desde la infancia, por imperio de las largas distancias entre trabajo y hogar... por la lucha despiadada por la vida...por el cansancio al llegar a casa...por la escasa permanencia diaria en ella por parte de los padres...por las tentaciones externas... por...por...por.

Cuando leí hace poco que una animadora de televisión reprochaba a su marido el haberla dejado sola con sus niños durante más de un mes, a causa del mundial de fútbol, agregando que nunca lo iba a permitir nuevamente, me puse a meditar que debo haberme sacado la lotería.
En su momento, por razones profesionales yo también debía estar fuera del país hasta por dos meses, como en el caso de otros mundiales de fútbol, pero mi señora no me cortaba las alas y, por el contrario, me alentaba.

Hay que tener suerte, claro, pero también contar con mucho amor, mucha entrega. Con ello se puede vencer al fantasma de la crisis matrimonial y el posible desbande de los hijos. El tiempo en familia podrá ser escaso, pero hay que aprovecharlo a fondo. Por lo demás es una cuestión vocacional, porque más allá de su condición de profesional exitosa, mi esposa se sentía y se siente mucho más feliz en la cocina, preparando algo rico.
Esto también desmiente aquello de que las mujeres de horizontes más amplios, aborrecen necesariamente las labores domésticas.

Hasta en ese punto, tengo suerte.